Hoy recibe al brazo político de la ETA

Ibarretxe intenta formar gobierno

El dilema se refleja también en el calendario de las consultas, ya que el martes recibe a Euskal Herritarrok (EH) y, el miércoles, a los socialistas.

Al reafirmarse el predominio político del Partido Nacionalista Vasco (PNV), una vez derrotado Jaime Mayor Oreja –el «supercandidato» del premier José María Aznar que debe llevar a los nacionalistas a la oposición–, ahora Ibarretxe tiene las cartas en la mano para transformar la legislatura en una etapa crucial de la turbulenta historia vasca.

Hoy, el «lehendakari» saliente recibirá a Arnaldo Otegi, portavoz de EH, que le ofrecerá una «alianza potencial» para «poner al Parlamento vasco al servicio de la soberanía nacional y, en consecuencia, de la paz», volviendo a editar la coalición de los nacionalistas del pacto de Lizarra.

Pero Ibarretxe –que renunció al pacto firmado con EH después de la finalización de la tregua de la ETA– ya hizo saber que aunque se vea con Otegi, como lo está haciendo con todos los grupos representados en el Parlamento de Vitoria, «no habrá ningún acuerdo, ni político, ni institucional», hasta que su partido no deje de «utilizar la violencia» terrorista.

El propio Otegi, aún antes de que lo precisara la oficina de prensa de la presidencia vasca, había subrayado que no creía en un acercamiento de Ibarretxe a su partido, considerando que se dispusiera a «utilizar la llave proporcionada por la respuesta de las urnas para terminar con nosotros y abrirse al Partido Socialista».

Las especulaciones sobre una posible alianza entre el PNV y los socialistas –después que pagaron con una banca menos su cercanía con los populares– se multiplican, alimentadas por el portavoz del PSOE en el Parlamento de Madrid, Jesús Caldera, para quien Ibarretxe «tiene los papeles en regla para ser el responsable del camino de su partido hacia un nacionalismo moderado».

La confirmación del retiro dentro de dos años de Xavier Arzalluz, el polémico e intransigente presidente del PNV, contribuyó a hacer más fluido el diálogo entre Ibarretxe y los socialistas, tanto como para hacer necesaria la intervención de Mariano Rajoy, el sucesor de Mayor Oreja en el Ministerio del Interior. Rajoy pidió al PSOE que «no se deje encandilar» por las posibles propuestas de Ibarretxe, y que «continúe defendiendo la Constitución, el estatuto de autonomía y los derechos humanos».

Este último punto estará seguramente en el orden del día cuando, el miércoles, Ibarretxe reciba a Nicolás Redondo, el candidato derrotado del PSOE: la seguridad personal de decenas de socialistas vascos que viven, día tras día, la terrible posibilidad de estar en el objetivo de los sicarios de la ETA.

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