El general y su unidad ha causado la baja de 400 guerrilleros

El "Rambo" colombiano anhela la paz en la selva

Pese a sufrir de diabetes, prefiere vivir en medio de la selva y las montañas y dirigir a sus tropas en las ofensivas contra la guerrilla a disfrutar las comodidades de una oficina o de un club en la capital colombiana.

El general Carlos Alberto Fracica es el comandante de la Fuerza de Despliegue Rápido (Fudra), una unidad de élite especializada en la lucha contra la guerrilla, que desde su creación, a finales de 1999, le ha propinado los más duros golpes a los grupos rebeldes en la historia del país.

La Fudra ha causado más de 400 bajas fatales a la guerrilla en diferentes zonas de este país andino.

Sus hombres lo definen como un oficial exigente, entregado, trabajador y tropero –que le gusta estar con las tropas en medio del fragor del combate–, pero él lo niega.

«Yo no soy un oficial tropero, lo que sucede es que soy una persona convencida de mi vocación… no me importa tener que hacer sacrificios, abnegaciones y entregas», dijo el oficial en una reciente entrevista con Reuters en medio de la selva.

El oficial, de 50 años, dirigió la operación «Gato Negro», la mayor ofensiva contra la guerrilla y el narcotráfico en las selvas del oriente de Colombia, en la frontera con Brasil y Venezuela. Esa operación, según los militares, permitió cortar una fuente de ingresos a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que presuntamente obtiene del narcotráfico recursos millonarios para financiar su lucha de 37 años contra el Estado.

Es más rentable la paz que la guerra

Fracica también estuvo al frente del operativo que permitió la captura del narcotraficante más buscado de Brasil, Luis Fernando Da Costa, conocido como Fernandiho Beira Mar.

«Le agradezco a mis comandos que me han dado la oportunidad de estar en lo que a mí me gusta… lo que me gusta y por lo que entré a la institución es no estar sentado en Bogotá sino adonde está el frente de batalla, estar con mis soldados en el campo de combate», declaró.

El oficial, el más condecorado del ejército colombiano con 34 años de carrera militar, tiene la misión de combatir a la guerrilla como parte de la guerra interna que azota a este país y que dejó 40.000 muertos en la última década, pero apuesta por una solución negociada al conflicto.

«De pronto es más rentable (la paz) que seguir acabándonos entre colombianos, los guerrilleros y soldados son campesinos», dijo Fracica, quien sostuvo que la mayoría de los ciudadanos no cree en la negociación que inició el gobierno con las FARC en 1999, por la falta de señales de buena voluntad de los rebeldes.

El oficial aseguró que el narcotráfico es el combustible que alimenta la máquina de guerra en que se ha convertido la guerrilla, pero reveló que tiene debilidades.

«La guerrilla es una máquina de guerra, una máquina terrorista y una máquina del narcotráfico, porque el narcotráfico la está volviendo máquina, le suministra armas y municiones», dijo el general, casado y padre de dos hijos.

Estados Unidos y analistas han expresado temor de que las FARC, el principal grupo rebelde del país con 17.000 combatientes, puedan desestabilizar la tradición democrática del país y llegar al poder por la vía armada.

Pero Fracica descartó con una profunda convicción esa posibilidad y afirmó que «no están en capacidad de desestabilizar la democracia colombiana».

«Ellos también tienen sus grandes debilidades, su capacidad militar es muy grande pero cuando uno entra y les mete la mano se da cuenta que no es así, le vemos mucha vulnerabilidad porque la mayoría de sus integrantes son niños», aseguró.

Fracica dijo que es posible acabar militarmente con la guerrilla, pero advirtió que se necesita que las fuerzas militares tengan una legislación especial que les permita hacer registros y detenciones, además del apoyo de toda la población.

«No es solamente el ejército el que debe acabar con la guerrilla, el problema es de todos, todos estamos siendo afectados, la clase política, la población civil, el niño, la mujer.

Colombia sin guerrilla qué belleza, Colombia en paz yo creo que sería el segundo paraíso terrenal», concluyó.

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