Blair teme abstención de jóvenes y ancianos
Londres, ANSA
Pese a que los sondeos le dan al premier Blair una ventaja sobre los conservadores mayor a la conseguida en 1997, en un informe interno el comité de campaña laborista advierte que la apatía ante los comicios del 7 de junio podría hacerles perder un número considerable de bancas, publicó ayer el diario The Independent, de Londres.
En concreto, la mayor alarma la provoca el desinterés de los jóvenes entre 18 y 23 años, «que este año tendrían que acudir por primera vez a votar, respecto a la política, y la apatía de los más ancianos, decepcionados por el Nuevo Laborismo de Blair, de acuerdo a ese documento.
«Si no construimos relaciones con los votantes primerizos, podríamos perder 65 bancos, más otros 60 si uno de cada cinco de nuestros votantes se queda en casa, lo que suma un total de 125, advierte el documento.
Las previsiones de participación para dentro de tres semanas se sitúan, según las encuestas, en alrededor de un 65 por ciento, lo que significaría el nivel de abstención más alto desde la Segunda Guerra Mundial.
El memorándum sostiene que la mitad de los jóvenes siente que ir a votar no significará algún cambio importante, pese a que las personas de entre 18 y 23 años son las que anteriormente se inclinaron por el voto hacia Blair.
Encuestas recientes muestran que los mayores de 55 años, que son siempre los más fieles a la hora de acudir a votar, están desencantados con el gobierno laborista.
Los candidatos tomaron buena nota de este dato y se han lanzado a la caza del voto de la tercera edad, que hoy se convirtió en el tema central de la campaña.
El último en hacer sus promesas electorales a este sector de la población fue Blair, quien visitó un centro social para ancianos y anunció una serie de medidas destinadas a atraerse a los pensionistas.
Entre otros incentivos, el líder laborista se comprometió a subir las pensiones del próximo año y a promover un sistema de descuentos para los ancianos en medios de transporte de larga distancia.
Los dos partidos de la oposición aprovecharon para atacar a los laboristas y no dejaron escapar la ocasión para recordar que a principios de 2001 subieron las pensiones en poco más de un dólar a la semana, un aumento considerado poco menos que un insulto por los jubilados británicos.
«Los laboristas tienen la desvergüenza de proclamarse el partido de los pensionados después de haberle aumentado 75 peniques que les dieron y después de los grandes impuestos que les cobraron para aumentar el fondo de pensiones», dijo el líder de la oposición conservadora, William Hague.
«El conservador es el partido de los jubilados», afirmó.
También el liberal demócrata Charles Kennedy, que hasta el momento ha sido el que ha prometido un mayor aumento para los jubilados, reclamó este título para su formación.
Por otro lado, el Partido Laborista, que hasta ahora había recabado un amplio apoyo desde el mundo de los famosos, recibió ayer los primeros golpes desde algunos personajes de fuera de la política.
Hace unos días Geri Halliwell, ex Spice Girls, se había proclamado admiradora de la conservadora Margaret Thatcher, pero cambió de bando y apareció en una publicidad de los laboristas en coincidencia con el lanzamiento de su disco solista.
Pero las deserciones las encabezó John Mortimer, un actor famoso para el público británico y laborista de toda la vida, quien declaró estar desilusionado por el gobierno de Blair.
«Creo que todo el asunto de grupos de pop y el premier llevando su guitarra a Downing Street (oficina de gobierno) y vistiendo jeans es muy divertido, pero también es muy superficial y paternalista con el público», dijo.
Subrayó que «la gran traición ha sido que los neolaboristas han intentado apelar a la forma más baja de inteligencia del votante».
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