Hague contra la política migratoria del laborista Blair

Conservadores al ataque

Londres, ANSA

 

Los tories recuperaron así el protagonismo y volvieron a dictar la agenda electoral, como hicieron durante los primeros días de campaña, pero esto no les está sirviendo para avanzar en los sondeos sobre intención de voto.

En un nuevo intento por atraerse a los electores, los tories propusieron la creación de centros de recepción para confinar a los solicitantes del estatus de refugiado político –que se han multiplicado en el Reino Unido en los últimos años– hasta que sus peticiones fuesen procesadas.

A pesar de que al final un 80 por ciento de las solicitudes son rechazadas, mientras éstas se resuelven –lo que puede llevar varios meses– los inmigrantes tienen derecho a alojamiento en hostales o pisos de protección oficial y comida gratis, ya que no pueden trabajar.

Hague calificó la gestión de los laboristas en este asunto como «incompetente» y aseguró que esto ha conducido al «abuso sistemático» por parte de solicitantes de asilo fraudulentos.

Como alternativa propuso crear una serie de centros de recepción para procesar más rápidamente las solicitudes, «de forma que los refugiados genuinos puedan ser integrados en la vida británica y los falsos sean enviados a casa». Las respuestas a este proyecto no se hicieron esperar. El Partido Laborista indicó que el sistema propuesto por Hague podría violar la Convención de Ginebra, mientras que los liberal demócratas acusaron al líder conservador de «populismo».

Pero quizás la crítica más significativa, por imparcial, fue la del Alto Comisionado de la ONU para los refugiados (Acnur), que se manifestó totalmente contraria a la detención automática en centros y consideró que este plan crearía más problemas de los que resolvería.

A tres semanas de las elecciones, la última encuesta, del semanario The Economist, da al partido del premier Tony Blair una mayoría absoluta del 54 por ciento, más del doble de los conservadores, que siguen en caída libre y se situarían en un lejano 26 por ciento. El tercer partido en discordia, el Liberal Demócrata obtendría un 14 por ciento de los votos.

La encuesta también muestra que los temas que más preocupan a los británicos son (en este orden) la sanidad, la educación y la seguridad ciudadana, por encima de los impuestos y la inmigración –en el cuarto y quinto puestos respectivamente en las prioridades de los electores–, en los que más están centrando su campaña los tories. Por otro lado, el Partido Verde –que como consecuencia del sistema electoral británico (por circunscripciones) todavía no ha conseguido en su historia colocar a uno de sus candidatos en el Parlamento– presentó su programa electoral. Entre otras propuestas, están la de reestatizar el sistema ferroviario (privatizado hace cinco años por los conservadores), subir los impuestos sobre la gasolinas de aquellos que tienen ingresos más altos, invertir en fuentes de energía alternativas y prohibir las granjas con sistemas de explotación industriales.

Para el anecdotario del viernes, quedó la protesta de los tories por las distribución a través de Internet de unos correos electrónicos presentados como publicidad electoral con imágenes en las que se hace burla del aspecto de algunos de los líderes de su partido y en las que en algunos casos se llega al insulto.

En uno de estos mensajes aparece la peculiar responsable de Interior del Partido Conservador, Ann Widdecombe, y se amenaza al destinatario con la frase: «Vota laborista, o la próxima vez ¡estará desnuda!».

Algunas imágenes llevan el símbolo del Partido Laborista, que negó cualquier implicación en el asunto.

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