El Papa pasó su cumpleaños con los embajadores

Ciudad del Vaticano, ANSA

 

El papa Juan Pablo II cumplió ayer 81 años y durante la jornada que transcurrió con la rutina habitual, pronunció un discurso ante los nuevos embajadores en el Vaticano a los que reiteró su convicción de que la paz es posible y que la violencia «no soluciona sino dificulta» la coexistencia entre los pueblos.

Montañas de telegramas y cartas de felicitaciones llegados de distintas partes del mundo saludaron ayer el nuevo cumpleaños de Karol Wojtyla, quien –como es costumbre– siguió su rutina de actividades diarias.

Los aniversarios de los papas, y de los prelados, por lo general no se festejan de manera particular ya que se considera más importante el día del santo protector.

Por eso en el Vaticano ayer no fue feriado, pero sí lo es el 4 de noviembre, de San Carlos (Karol, en polaco). En la Santa Sede el único signo exterior del cumpleaños de Juan Pablo II fue ver ondear en los edificios vaticanos la bandera blanca y amarilla.

Esta mañana el Papa recibió a los embajadores de Nepal, Túnez, Estonia, Zambia, Guinea, Sri Lanka, Mongolia, Sudáfrica y Gambia para la presentación de las cartas credenciales.

Luego llegaron al Vaticano los seis obispos católicos de Pakistán, quienes realizan la tradicional visita quinquenal a la Santa Sede («ad limina») y un grupo de la Asociación europea de constructores de automóviles.

Por la tarde, como todos los viernes, se realizó la audiencia con la Congregación para la doctrina de la fe, esta vez sin la presencia de su presidente, cardenal Joseph Ratzinger, sino del secretario, monseñor Tarcisio Bertone.

En cuanto a la actividad privada del pontífice, esta mañana a las 7 horas y como todos los días, Juan Pablo II celebró misa en su capilla privada. Para el frugal almuerzo el Papa recibió a unos pocos colaboradores y ancianos cardenales. Su único pedido a las religiosas que se ocupan de la cocina, se comentó, fue una pasta frola como postre.

En el discurso ante los nuevos embajadores –a quienes recibió por separado y luego conjuntamente– el Papa se refirió a los episodios de violencia que enlutan varios países.

En ese sentido, el anciano pontífice insistió en que «la paz es posible», especialmente en Medio Oriente, siempre que los gobernantes tomen «decisiones valientes» y «audaces» que conduzcan a los pueblos «de modo resuelto» por los caminos de la paz y la reconciliación. El Papa sostuvo que la paz es posible sólo si la humanidad escucha «el llamado fundamental a ser una sola familia», si los derechos humanos son respetados, si la solidaridad internacional cambia «la interdependencia» que existe en el mundo.

La solidaridad mundial, dijo, debe conducir a que ya no haya pueblos y personas «privilegiados que aprovechan ampliamente las inmensas posibilidades de crecimiento económico, cultural y tecnológico» y otros que viven en condiciones «que no respetan la dignidad de la persona».

Al aludir a Medio Oriente, donde en los últimos días se registraron nuevos episodios de violencia, el Papa dijo que «la actualidad de estas últimas semanas, especialmente en Tierra Santa, muestra la urgencia de trabajar con cada vez mayor audacia en la promoción de los derechos de los pueblos a vivir en paz y seguridad».

«Quiero repetir una vez más que la violencia no puede resolver los problemas de coexistencia entre los pueblos, no puede sino hacer aun más difícil su solución».

«Sólo la búsqueda de la justicia, en la confianza recíproca y de conformidad con las leyes internacionales puede contribuir a conducir a la humanidad hacia los caminos de una paz verdadera, en la que se respeten los derechos de todos los pueblos a la existencia y al desarrollo», concluyó.

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