Atentado dejó varios muertos y 138 heridos en Medellín

Reaparece terrorismo urbano en Colombia

Bogotá, AFP

 

El ataque de Medellín, la capital del departamento de Antioquia ubicada a 430 km al noroeste de Bogotá, se registró 13 días después de que un misterioso comando activó una bomba frente a un lujoso hotel de la ciudad de Cali (470 km al suroeste), donde hubo 36 heridos.

La capital de Antioquia también fue escenario el 10 de enero de un ataque con explosivos, que dejó un muerto y 50 heridos.

Cali y Medellín acogerán los partidos por la primera ronda de la Copa América de fútbol, que se celebrará en Colombia entre el 12 y el 29 de julio próximo, con la participación de las selecciones sudamericanas, Canadá y México.

El subjefe de la Policía Nacional colombiana, el general Alfredo Salgado, dijo que unos 30 kg de dinamita camuflados en un automóvil estallaron hacia las 22H15 locales en un sector exclusivo de Medellín donde están ubicadas discotecas y otros centros de diversión.

Una de las hipótesis que evalúan las autoridades señala que la acción pudo tratarse de una represalia de los integrantes de una tenebrosa banda de pistoleros conocida como La Terraza contra paramilitares de ultraderecha, por el reciente asesinato del jefe de aquella organización, declaró Salgado.

La Terraza, acusada de matar a líderes humanitarios y otras personalidades colombianas, es acusada de servir indistintamente a narcotraficantes, paramilitares y rebeldes izquierdistas.

Otras fuentes policiales dijeron a la prensa que también se investiga si el atentado del jueves fue cometido por narcotraficantes que se oponen a la extradición de colombianos a Estados Unidos. Los miembros del cocainero cártel de Medellín, que dirigía el abatido capo Pablo Escobar, desataron a finales de la década del 80 y comienzos del 90 una impresionante campaña terrorista en diversas ciudades colombianas, para expresar su rechazo a la extradición.

El presidente colombiano Andrés Pastrana, un estrecho aliado de Washington, ha autorizado una docena de extradiciones desde que llegó al poder, el 7 de agosto de 1998. Unos 35 contrabandistas de cocaína y heroína que se hallan bajo arresto y unos 50 fugitivos están solicitados en extradición, según fuentes periodísticas.

En Cali y Medellín operan comandos de narcotraficantes, paramilitares y de las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista).

Las FARC –la mayor fuerza rebelde del país, con 16.500 combatientes, comprometida en una negociación de paz con el Gobierno– y el ELN (4.500) libran una guerra abierta en diversas zonas rurales contra los escuadrones derechistas, que suman 8.000 efectivos.

Esa guerra incluye enfrentamientos directos –que este año dejan un centenar de víctimas–, así como asesinatos, secuestros e intimidaciones contra campesinos y otros civiles ajenos al conflicto pero que cada bando percibe como auxiliador del adversario.

Los paramilitares liberaron el jueves a 201 trabajadores agrícolas que secuestraron el martes último en el departamento de Casanare (noreste), un mes después de que el ELN capturara y luego liberara cerca de allí a 34 obreros colombianos de la multinacional estadounidense Occidental Petroleum (Oxy). El jefe de los paramilitares, el fugitivo Carlos Castaño, ha jurado impedir que el Gobierno despeje de tropas regulares una zona del norte de Colombia para que el ELN celebre allí un diálogo de paz.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje