Gobierno restablece 25.000 planes de ayuda y alimentos

Marcha de desocupados logra sus reivindicaciones

Por Isidoro Gilbert – Corresponsal en Argentina

 

«Los hicimos hocicar, debieron negociar nuestras peticiones», dijeron los peregrinos al conocer la solución del conflicto. Esta caminata desde la histórica ciudad de Berisso, al sur de esta capital, hasta la no menos histórica Plaza de Mayo, se entroncó con decenas de cortes de rutas por reclamos de planes de auxilio, particularmente la que sacude desde hace dos semanas en el partido bonaerense de La Matanza.

El Presidente había enviado el jueves a su secretario privado a analizar con el piquete de La Matanza las condiciones para levantar el corte de la ruta nacional número 3, habida cuenta de que la ministra de Trabajo, Patricia Bullrich, no podía hacerlo. Los peregrinos de Berisso creían que el emisario del presidente buscaba aislarlos de los piquetes. Al contrario, fue a buscar una salida. En las rutas anoche se debatían las salidas propuestas.

La marcha es y no es la misma cosa que ese piquete, porque los caminantes están bajo la dirección de la maoísta Corriente Sindical y Clasista, que tiene en este caso el liderazgo de Ricardo Castells, un dirigente de un sector de los jubilados de gran notoriedad y que incluso estuvo detenido por más de dos años y medio por organizar a desempleados y marginados.

El dirigente máximo de la CSC, es el jujeño Carlos «Perro» Santillán, que según las autoridades no tiene toda su influencia sobre Castells. En el piquete se entrecruzan luchadores de diferentes ideas, incluidos del Frepaso.

Haber elegido la ruta Berisso-Buenos Aires no fue casual. Es la que hicieron hace 56 años los trabajadores de la carne que reclamaban la libertad del entonces coronel Juan Perón. «Este recuerdo nos impulsa, creemos las condiciones para otro 17 de octubre», dijo un orador al final del mitin en Plaza de Mayo.

 

Fuerte oposición y gran división

Castells añadió alto voltaje político cuando reclamó la renuncia de De la Rúa y Domingo Cavallo, ministro de Economía, una consigna que días atrás lanzó el camionero Hugo Moyano, líder de la CGT disidente, aunque más tarde morigeró la exigencia al ser criticado por las autoridades y otros sectores políticos. De todas maneras, esa consigna tiene espacio limitado, por ahora, a partidos de izquierda, como el trosquista, partido Obrero.

«Si no se cumplen los acuerdos firmados, en junio habrá marchas desde todo el Gran Buenos Aires hasta Plaza de Mayo donde acamparemos», advirtió Castells.

Pero una lectura más profunda exhibe que el descontento se extiende y que en las condiciones de crisis las demandas sociales y de los trabajadores irán añadiendo a las reivindicaciones inmediatas consignas políticas, al menos orientadas a ir generando una alternativa al modelo neoliberal.

El jueves se lanzó el movimiento Argentinos para una República de Iguales (ARI) que lidera la radical disidente Elisa Carrió con el socialista democrático Alfredo Bravo, ambos ex componentes de la Alianza. Su propósito es también generar una alternativa, basada en definiciones de transparencia y de oposición frontal al actual gobierno. Carrió preside una comisión de la Cámara de Diputados que investiga el lavado de dinero que puede involucrar a personeros del menemismo y del actual gobierno y es, en ciernes, una presidenciable.

En otra línea de confrontación se encuentra el Polo Social del sacerdote Luis Farinello. Pero aunque militantes de este encuadramiento participan de los cortes de ruta, del piquete madre de La Matanza, son muchas las diferencias con los clasistas, los comunistas o trosquistas. La mayor inserción en algunos bolsones de pobreza de la Corriente Sindical Clasista, no supera hoy áreas geográficas limitadas.

De la Rúa habló ayer con Radio Mitre para intentar nuevamente generar un clima de confianza atento a lo extendido del malestar y además, para exhibirse como el Presidente frente a la opinión de algunos que el poder lo tiene Cavallo.

Esta bicefalismo no parece un espejismo. De todas maneras, el Presidente ordenó una solución a lo que podía convertirse en un enfrentamiento entre los manifestantes, que amenazaban acampar en Plaza de Mayo.

El país entró a una nueva etapa de confrontaciones sociales y políticas. Veremos.

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