Golpe de puño anima la campaña electoral

Londres, AFP

 

El puñetazo que el miércoles propinó el número dos del gobierno británico a un manifestante, animó una campaña hasta ahora anodina por la aridez de los debates y la obsesión de los estados mayores de los partidos en controlar la imagen de sus líderes.

La fotografía del viceprimer ministro John Prescott dando un fuerte puñetazo a un hombre que le lanzó un huevo figuraba este jueves en la primera página de los diarios británicos y las televisiones repetían una y otra vez la imagen del altercado.

Esta cuestión reinó en la conferencia de prensa matinal del partido laborista y, acosado por las preguntas, el primer ministro Tony Blair tuvo que salir en defensa de su adjunto.

John Prescott «lamenta el incidente, sintió un golpe en la cabeza y reaccionó instintivamente», declaró Blair.

«Por supuesto que hubiera sido mejor que nada de esto pasase», reconoció, intentando quitar importancia al incidente. «¿Qué quieren?, John es John», añadió el primer ministro en referencia a Prescott, personaje conocido por su carácter sanguíneo.

«Tiene mucha, mucha fuerza», dijo Tony Blair, refiriéndose a las competencias profesionales de su ministro, antes de añadir provocando la risa de los presentes: «no sólo en el brazo izquierdo».

Las dotes pugilísticas de Prescott cerraron una jornada bastante negativa para los laboristas, que eclipsó completamente la presentación de su programa para las elecciones generales del 7 de junio.

Primer grano de arena en la mecánica bien engrasada de la campaña laborista, Blair fue espetado por una mujer enfadada al visitar un hospital de Birmingham (centro de Inglaterra) por la tarde.

Sharon Storer, cuyo marido tienen un cáncer, criticó al jefe del gobierno por su política en materia de sanidad y lo hizo ante las cámaras de televisión.

«Usted se contenta con pasearse para darse a concocer pero no hace nada para ayudar a la gente», le dijo.

Para muchos comentaristas, estos incidentes revelan la frustración de los electores frente a una campaña que los sondeos presentan como la crónica de la reelección anunciada de los laboristas, que evitan cuidadosamente todo contacto con la Inglaterra profunda.

En los últimos días, señaló la televisión BBC, Blair fue criticado por no hablar al «elector de base», eligiendo audiencias muy bien seleccionadas por los expertos en imagen y comunicación del Nuevo Laborismo.

«Por primera vez», señaló este jueves por la mañana el líder conservador William Hague, «Blair se enfrenta con personas reales».

Hague tampoco se ha visto libre de muestras de hostilidad. El miércoles, un grupo de manifestantes le obligó a acortar un paseo por las calles de Volverhampton, cerca de Birmingham.

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