El tercer milenio tendrá nueva Iglesia Católica
Ciudad del Vaticano, AFP
Para muchos vaticanistas, el Papa, que citó a todo el colegio cardenalicio para debatir el tema, lanzado al término del Jubileo del año 2000, se trata de una suerte de precónclave y constituye una ocasión única para que los candidatos a futuro Papa se conozcan mejor.
En la reunión, participarán tanto los 135 purpurados electores, es decir con menos de 80 años y con derecho a participar en un eventual Cónclave (elección del Papa), como los 48 no electores. Sin embargo, es probable que aquellos más enfermos y ancianos no se trasladen a Roma.
La excepcional participación de tantos «príncipes de la Iglesia» en la cumbre de Roma, tras el nombramiento en febrero de 44 nuevos cardenales, será una prueba para la «Domus Sanctae Marthae», la residencia de invitados del Vaticano, restaurada como un hotel de varias estrellas, con capacidad de hospedar a los participantes en una eventual elección del Papa.
El Cónclave es la asamblea de cardenales que desde hace cerca de mil años elige en un rito a puerta cerrada dentro de la capilla Sixtina al jefe de la Iglesia Católica. El orden del día de la reunión, que se celebrará en la sala de los sínodos, no ha sido divulgado hasta ahora. Probablemente se abordarán temas clave para el futuro de la iglesia, como el ecumenismo y la función de los misioneros. Juan Pablo II, que cumplirá 81 años el 18 de mayo, citó su primer Consistorio en 1979, un año después de su elección, con el fin de aplicar las disposiciones del Concilio Vaticano II, realizado a mediados de los años 60 y que revolucionaron la Iglesia.
Otros Consistorios se llevaron a cabo en 1982, 1985 y 1991, y abordaron temas como las finanzas de la Santa Sede, la reforma de la curia, la agresividad de las sectas, las amenazas a la vida y el diálogo católico-ortodoxo. El último Consistorio fue en 1994 para preparar, con la jerarquía eclesiástica de todo el mundo, el Jubileo de 2000 y en particular analizar las consecuencias de un eventual pedido de perdón por los pecados cometidos por los hijos de la Iglesia Católica en el curso de la historia.
En esa ocasión, los cardenales expresaron sus reservas sobre un gesto semejante, que fue luego cumplido por el pontífice el 12 de marzo del 2000, y reconocido como un momento histórico para la humanidad.
Según fuentes vaticanas bien informadas, los cardenales, que se reunirán siempre a puerta cerrada, podrían abordar un tema históricamente espinoso y candente para la iglesia, como la primacía del Papa y las complejas relaciones entre el llamado «Obispo de Roma», la curia romana, es decir el aparato central de la Iglesia, y las Iglesias locales.
La primacía del Pontífice es uno de los argumentos que tradicionalmente han complicado las relaciones entre católicos y cristianos y ha sido fuente de división con protestantes y ortodoxos.
La visita del Papa a Ucrania, programada para junio, también será tema de las conversaciones, ya que existe un verdadero conflicto entre la comunidad greco-católica y el patriarca de Moscú, Alexis II, jefe de la Iglesia ortodoxa rusa.
El prestigioso cardenal austríaco Franz Koenig, que ha participado en tres Cónclaves y ha impulsado la llamada «Ostpolitik» de la Santa Sede, de 95 años de edad pero aún muy lúcido, comentó el tema en una entrevista para la revista de la Sociedad religiosa San Pablo.
«Para la Iglesia católica, el Papa es el sucesor de Pedro, responsable de la unidad de la Iglesia. Nada más. Su cargo no es el el de comandante central. Hay que aceptar la colegialidad ante todo, para no afectar la unidad. La primacía es la estructura jurídica, encargada de evitar divisiones. El mismo Papa admitió que su cargo representa una dificultad para el ecumenismo. Por eso invitó a las iglesias cristianas a debatir, pero las reacciones han sido débiles», dijo.
El cardenal Koenig criticó el hecho de que aún hoy en día «un obispo, de cualquier rincón del mundo, sea nombrado por el Papa».
Para el purpurado, «la Iglesia universal necesita la unidad, pero también la diversidad. Eso es posible si las conferencias episcopales no se limitan a escuchar, adquieren más poder de decisión», comentó.
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