La "guerra popular" en Perú
Lima, AFP
El atentado, consumado el miércoles, hizo pensar que su autoría podría ser obra de esa agrupación debido a que se produjo en la víspera de recordarse este jueves el inicio de la «guerra popular prolongada» senderista, el 17 de mayo de 1980.
En aquella ocasión, hace más de dos décadas, SL hizo su primer ataque armado a la localidad andina de Chuschi (sureste) un día antes de las elecciones generales en que Perú volvía a la democracia después de doce años de dictadura.
La orden la dio el fundador de SL, por entonces un desconocido profesor de filosofía, Abimael Guzmán, llamado por sus seguidores «Presidente Gonzalo» y autocalificado como la «cuarta espada de la revolución mundial» después de Marx, Lenin y Mao, quien aseguraba ser creador de una nueva variante del marxismo: el «pensamiento Gonzalo».
Guzmán, en prisión perpetua en una base naval al oeste de Lima, intentaba crear en Perú una «república popular de nueva democracia» sobre los «escombros humeantes del estado burgués semicolonial», pero su aventura sumergió al país en una etapa sangrienta con pérdidas económicas calculadas en 25.000 millones de dólares.
En los últimos años la organización, según todos los analistas, sufrió una categórica derrota militar, con todos sus líderes en prisión, y su presencia se vio reducida a algunas columnas itinerantes que aún actúan en bolsones de violencia focalizados de la región amazónica y en algunas partes de los Andes.
Sin descartar a Sendero, esto ha llevado a algunos expertos en temas de seguridad a buscar a otros posibles autores del atentado cerca de la sede del Jurado Nacional de Elecciones, que dejó siete heridos leves.
El sociólogo Francisco Loayza, ex asesor del Servicio de Inteligencia Nacional y autor del libro «El rostro oscuro del poder» estimó que el senderismo está desde hace tiempo en búsqueda de un acuerdo de paz y de mejores condiciones de encierro para Guzmán por lo que un atentado bloquearía esos objetivos. Loayza sostuvo que los autores podrían ser los remanentes del grupo paramilitar Colina, cuya formación se atribuye al prófugo Vladimoro Montesinos, quien fue asesor del destituido ex presidente Alberto Fujimori. Para el experto constituye un error tener juntos en un mismo penal de Lima a varios generales y almirantes en retiro que están siendo investigados por presunta complicidad con Montesinos en delitos de corrupción. «Son personajes vinculados al terrorismo de Estado», dijo a la emisora Radioprogramas del Perú.
Carlos Tapia, analista de temas de violencia política, hizo notar que los miembros del grupo Colina están actualmente libres debido a una polémica ley de amnistía que dictó Fujimori en 1995.
«No se puede descartar que la gente que ahora está siendo acusada por corrupción quiera distraer la atención pública con un pequeño artefacto explosivo», anotó.
Empero, Tapia consideró que se nota un reactivamiento de Sendero Luminoso en apartadas zonas del país no con enfrentamientos armados sino con incursiones a poblados en que muestra un discurso nuevo, más político que militar.
De acuerdo con el sociólogo Loayza, Sendero ha puesto en segundo plano la lucha armada a cambio de buscar legitimarse políticamente, por lo que resultaría contraproducente una acción armada.
Los medios de prensa recuerdan este jueves que tras la acción de Chuschi en 1980, la violencia se generalizó a lo largo de los Andes, en una guerra en que los campesinos llevaron la peor parte, en medio del fuego de los senderistas y de los militares que los combatían.
Abarcó además la región amazónica, con emboscadas contra militares, y llegó finalmente a las ciudades de la costa, especialmente a Lima. Entre 1990 y 1992 la capital fue sacudida casi a diario por el estallido de coches-bomba y con asesinatos selectivos perpetrados por pelotones de aniquilamiento senderistas, en los que jóvenes mujeres eran las que daban el tiro de gracia a sus víctimas.
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