Analisis Internacional

Las elecciones italianas

Niko Schvarz

 

Poderoso caballero

es don Dinero.

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Que pues doblón o sencillo,

hace todo cuanto quiero,

poderoso caballero

es don Dinero.

Francisco de Quevedo – Música: Joan Manuel Serrat

En su tarea de formar gobierno, el hombre más rico de su país y líder de Forza Italia se encuentra con las apetencias de sus socios de la coalición llamada Casa de las Libertades: los neofascistas de la Alianza Nacional de Gianfranco Fini y la ultraderechista y xenófoba Liga del Norte de Umberto Bossi.

Neofascistas y xenófobos

Ambos grupos perdieron votos, que se tragó el grupo del magnate. Pero sin ellos no logra la mayoría absoluta en ambas Cámaras, y están dispuestos a hacerse pagar a precio de oro su adhesión, sin olvidar que la defección de Bossi derrumbó el efímero gobierno sietemesino de Berlusconi en 1994.

La Liga del Norte sufrió un verdadero descalabro, pero sin sus 17 senadores la derecha no llega a la mayoría absoluta en esa Cámara (donde ocupa un total de 177 escaños sobre un total de 324). El pago pretendido es la presidencia del Senado para su Nº 2, Roberto Maroni, ministro del Interior del anterior gobierno de Berlusconi. En cuanto a los neofascistas, perdieron 4 puntos, quedando reducidos al 12%; reclaman la vicepresidencia del Consejo y lanzan una ofensiva para apoderarse de la televisión estatal RAI, la única que hizo algún contrapeso al monopolio televisivo de los tres canales unidos en Mediaset, propiedad de Berlusconi y su principal instrumento en la campaña electoral y la influencia sobre la opinión pública.

La división de la izquierda

En las elecciones de 1996 la coalición de centroizquierda El Olivo, gracias a la alianza con Refundación Comunista obtuvo la mayoría en el Parlamento y gobernó durante cinco años a Italia.

Ahora ambas formaciones se presentaron separadas, lo que perjudicó a cada una y al conjunto, habida cuenta de que el sistema electoral vigente (una mixtura de colegios uninominales y de representación proporcional) favorece claramente a las conjunciones electorales. En estas condiciones, en la Cámara de Diputados de 630 bancas El Olivo obtuvo 250 y Refundación Comunista 11. En el Senado, fueron 130 para El Olivo, 3 para Refundación y 1 para la Italia de los Valores, el partido del fiscal de Mani Puliti, Di Pietro. En ambos casos, la mayoría absoluta cayó en manos de la derecha.

Veamos ahora los votos para el Senado, por ejemplo: El Olivo obtuvo 13.096.853, Berlusconi 14.397.308, la Refundación 1.707.704 y Di Pietro 1.139.770. Los tres cauces de izquierda sumados sobrepasan en más de un millón y medio de votos (exactamente 1.547.019) al conglomerado amorfo de la Casa de las Libertades.

Es lo que destacó Massimo D’Alema, ex primer ministro y líder de los Demócratas de Izquierda (actualmente socialdemócratas, antes PCI) y vencedor en la dura confrontación en el colegio de Gallipoli, en el sur: «Junto con Di Pietro y Refundación, El Olivo (que en cuanto tal tuvo un resultado superior al de 1996) hubiera prevalecido netamente. El sistema de voto uninominal (mayoritario) castiga la división y premia las conjunciones que Berlusconi supo configurar», declaró.

La réplica del líder de Refundación Comunista, Bertinotti, fue la siguiente: «En la escuela la maestra nos enseñó que no se pueden sumar zanahorias con papas. La Refundación está en oposición a un gobierno que hizo la guerra en los Balcanes, financió la escuela privada y admitió la precarización del mercado del trabajo».

El país como una SA

El candidato derrotado Francesco Rutelli, dos veces alcalde de Roma y líder de cuatro formaciones reunidas en La Margarita, insistió sobre el punto: «Mi primer pensamiento –señaló– va a la Refundación, que en el Senado provocó un doble daño, a nosotros y a sí misma. Habíamos trabajado por correr juntos, no lo logramos, pero no me resigno». Como virtual líder de la izquierda en el nuevo cuadro político, prometió «una oposición incisiva e intransigente» y destacó que su primer empeño será resolver el conflicto de intereses que pesa sobre Berlusconi.

Este ha prometido gobernar el país como una gran Sociedad Anónima, al estilo del gigantesco emporio que dirige en beneficio propio. «El dueño de Italia» acumula una de las mayores fortunas del mundo. Umberto Eco destacó el tremendo peligro para la democracia que supone el hecho de que Berlusconi sumará a la propiedad privada de sus 3 canales de TV el control político de los otros tres, poniendo en sus manos una impronta virtualmente monopólica de la conformación de la opinión pública.

Corrupción en gran escala

El manejo masivo de los medios logró que la mayoría de los electores dejara en segundo plano las gigantescas maniobras de corrupción perpetradas por Berlusconi en el manejo de su imperio financiero y mediático, que lo llevó varias veces ante la Justicia por delitos de falsificación de contabilidad, financiación ilícita de partidos y otros actos comprobados de corrupción, por los cuales fue condenado en primera instancia a seis años y cinco meses de cárcel por parte de un tribunal de Milán. Ahora mismo está sometido a investigación judicial en Roma por actos de corrupción a la Justicia en un proceso que implica a su grupo Fininvest. Este tema, particularmente el de la conjunción del interés público con el privado, estará agudamente planteado antes de que se reúna el G8 en Génova, del 20 al 22 de julio próximos.

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