Bush quiere más energía nuclear

Saint Paul, EEUU, AFP

 

El presidente George W. Bush presentó el jueves a los estadounidenses un plan masivo y muy controvertido para remediar la grave crisis energética que afecta al país, poniendo énfasis en el aumento de la producción de energía, sobre todo la nuclear.

El presidente advirtió a sus compatriotas que la inacción implicaría «un futuro más sombrío, y los crecientes precios de la gasolina y los cortes de corriente en California ya dan una muestra» de lo que se viene, señaló.

«Si este plan no es implementado, los precios de la energía continuarán subiendo (…) los estadounidenses se verán confrontados a más cortes de energía, seremos más dependientes de las importaciones de petróleo y pondremos nuestra seguridad energética nacional en manos de países extranjeros», dijo.

Bush viajó a Saint Paul (Minnesota, centro norte) donde visitó una de las más modernas centrales de cogeneración (electricidad y calor) de Estados Unidos para presentar su plan, elaborado en tres meses por un equipo dirigido por el vicepresidente Dick Cheney. Este programa contiene 105 recomendaciones y desarrolla cinco grandes prioridades: modernización de las técnicas para ahorrar energía, aumento de las infraestructuras de distribución, incremento de la producción, desarrollo de técnicas de protección del medio ambiente y una mejor seguridad de los suministros. Preconiza el refuerzo de las alianzas energéticas internacionales de Estados Unidos y una mayor armonización de las políticas en este sector con sus vecinos, México y Canadá, pero también con los otros grandes productores latinoamericanos. Una parte del plan Bush-Cheney debe ser adoptada por el Congreso, donde los demócratas se aprestan a dar una gran batalla para impedir su aprobación. En efecto, estiman que hace el juego a los industriales y contiene pocas medidas para resolver los problemas inmediatos.

«Este plan no hace nada para las personas que necesitan ser ayudadas inmediatamente», afirmó el jueves el jefe de la oposición demócrata en la Cámara de Representantes, Dick Gephardt.

Los demócratas pueden contar con el apoyo de las organizaciones de defensa del medio ambiente como el Sierra Club, del cual centenares de militantes manifestaron este jueves en Saint Paul para recibir a Bush.

Durante toda su intervención, Bush se esforzó por asegurar a los estadounidenses que no desea actuar en detrimento del medio ambiente.

El plan considera necesaria la construcción de 1.300 a 1.900 nuevas centrales generadoras en los 20 próximos años, 60.000 km de oleoductos y gasoductos y más de 400.000 km de líneas de alta tensión.

Llamó a explotar los recursos petroleros y gasíferos del país, incluidas las zonas protegidas del norte de Alaska, en la frontera canadiense. Prevé un relanzamiento de la energía nuclear, así como incentivos fiscales para la utilización de energías limpias y renovables y la compra de vehículos «limpios».

«Según las estimaciones, el consumo de petróleo en Estados Unidos aumentará en 33% en los 20 próximos años, el de gas natural en 50%, mientras que la demanda de electricidad progresará 45%. Si bien la producción de energía del país crece al mismo ritmo que en los años 90, nos enfrentaremos a un déficit creciente», afirmó un amplio reporte que detalla el plan Bush-Cheney. En el caso de la nuclear, prevé la simplificación de los procedimientos de autorización para la construcción de nuevas centrales y no excluye un relanzamiento de una política de tratamiento de desechos.

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