Apatía política perjudica a Blair
Londres, AFP
En el primer día de una campaña electoral que se prolongará un mes, el principal obstáculo de los laboristas para renovar su mandato no parecen ser los conservadores, lejos en los sondeos, sino una apatía generalizada del electorado, convencido de que no habrá sorpresas.
Tony Blair, que el martes anunció la convocatoria de elecciones legislativas anticipadas el 7 de junio, y el jefe de la oposición tory (conservadora) William Hague, se enfrentarán en la tarde del miércoles en el parlamento, por última vez antes de los comicios, durante la tradicional sesión de preguntas al primer ministro en la Cámara de los Comunes.
Este duelo semanal, que hace las delicias de los periodistas políticos por la vivacidad y, a veces, el humor que impera en los intercambios, será quizás el único cara a cara de la campaña entre Blair y Hague. El parlamento será disuelto el lunes.
El jefe de gobierno descartó a priori cualquier debate con su rival, temible interlocutor, aunque falto de carisma.
Un sondeo NOP confirmó la cómoda ventaja de Tony Blair, cuya popularidad no decayó, pese a los cuatro años que lleva al frente del país.
Cincuenta y un por ciento de las 1.000 personas, consultadas justo antes del anuncio de elecciones, señalaron que votarían a los laboristas, un 31% a los conservadores y un 13% a los demócrataliberales.
Si estas intenciones de voto se confirman el 7 de junio, el laborismo podría incrementar su ventaja parlamentaria.
Los laboristas cuentan actualmente con 417 escaños en la Cámara de los Comunes, la cámara baja del parlamento, los conservadores con 160 y los demócrataliberales con 47.
«En estas elecciones, cada voto será precioso», declaró el martes Blair, que desea movilizar al electorado cuando todos los analistas políticas advierten sobre la posibilidad de un récord de abstención.
Simon Jenkins, del Times (consevador), escribe el miércoles que «el índice de participación puede ser inferior al 71% de 1997 (fecha de las últimas elecciones), el más débil desde 1935″.
El Guardian (izquierda) constata que en este momento «un regreso (de los conservadores) no tendría precedente» en la historia política británica.
Brazo derecho de Tony Blair, el ministro de Economía y Finanzas, Gordon Brown, prometió el miércoles «una política equilibrada» en materia de impuestos, un tema que los conservadores están dispuestos a utilizar reiteradamente durante las próximas semanas.
«La gente comprende que gobernar consiste en encontrar un justo equilibrio entre las inversiones públicas necesarias, la estabilidad económica y, por supuesto, las reducciones de impuestos selectivas, donde sea posible», declaró Brown a la radio BBC justo antes de pronunciar su primer discurso de campaña de cara a las legislativas anticipadas.
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