Los "gays" pueden curarse mediante terapia
Washington, ANSA
Un escándalo y agudas polémicas desató en Estados Unidos la conclusión de un estudio de la Universidad neoyorquina de Columbia el cual sostiene que los gays «pueden curarse».
La investigación, en base a 200 ex homosexuales que revirtieron su orientación sexual mediante terapia sicológica, grupos de apoyo y asistencia religiosa, fue realizada por un equipo encabezado por el profesor Robert Spitzer.
Se trata del mismo que en 1973 condujo al grupo de expertos que decidió eliminar la homosexualidad de la lista oficial de «desórdenes mentales» del manual de los siquiatras estadounidenses.
La nueva teoría de Spitzer tomó por sorpresa a los grupos gays y lesbianas estadounidenses, que la consideran como una «traición» porque en el mundo científico predomina la tesis de que los factores biológicos juegan un rol determinante en la definición de la orientación sexual de una persona. En consecuencia, el uso de «terapias» para transformar a los homosexuales en heterosexuales es desalentado por la mayoría de las organizaciones médicas norteamericanas.
Pero la reciente investigación de Spitzer, preparada por el congreso anual de la American Psychiatric Association en Nueva Orleans, originó una polémica que linda con el escándalo.
Los investigadores encabezados por Spitzer entrevistaron a 143 hombres y 57 mujeres ex gays, que buscaron asistencia en el pasado para cambiar su preferencia sexual.
Alrededor de dos de cada tres hombres y la mitad de las mujeres lograron la meta de adoptar lo que se califica como una «buena expresión heterosexual».
Los individuos objeto del estudio expresaron motivos diferentes respecto a su deseo de convertirse en heterosexuales.
El 81 por ciento no estaba «emotivamente satisfecho» por el estilo de vida gay, el 79 por ciento dijo que fue convencido por cuestiones religiosas y el 67 por ciento por el deseo de casarse.
Por supuesto, las críticas al estudio no se hicieron esperar.
«No existe algún motivo en el mundo para intentar cambiar a una persona –protestó Hillel Swiller, un psiquiatra del prestigioso centro Mount Sinai–. Quien ejerce nuestra profesión debería ayudar a la gente a conducir vidas plenas y productivas, y no buscar partidarios para la causa de la heterosexualidad».
Todavía más duro fue el juicio de David Elliot, vocero de la National Gay and Lesbian Task Force: «Esta investigación es un fraude y es incorrecto plantear un estudio sobre personas ya sometidas a una intensa terapia sicológica de parte de grupos religiosos».
Spitzer admitió que gran parte de las personas analizadas fueron captadas por el grupo religioso Exodus, autor de una campaña intensa de «conversión» de los gays.
Otro estudio presentado por dos psicólogos en un congreso de Nueva York sobre 202 gays y lesbianas muestra resultados opuestos: 178 fracasaron en el intento de transformarse en heterosexuales, 18 se volvieron asexuados y sólo 6 centraron el objetivo de revertir sus preferencias sexuales.
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