Un millar de muertos
Los disturbios comenzaron la semana pasada en Kaduna, norte musulmán del país, cuando la minoría cristiana protestó por la introducción en el estado homónimo de Kaduna de la ley islámica (Sharia).
Los enfrentamientos, acompañados por todo tipo de atrocidades, se desplazaron en los últimos dos días de Kaduna a Aba, en el sur, donde la mayoría cristiana, del grupo étnico Ibo, también manifestó contra la sharia.
En el norte hubo al menos 400 víctimas, sobre todo cristianas, y otras tantas en el sur, sobre todo musulmanes, del grupo étnico Haussa.
Las matanzas se detuvieron ayer, después de la intervención del Ejército en algunos lugares y de la renuncia a la sharia por parte de los gobernadores de tres estados del norte (Zamfara, Niger y Sokoto), en los que la ley islámica ya había sido introducida.
También en los otros tres estados del norte nigeriano, Kano, Yobe y Kaduna, se bloqueó la ley que estaba a punto de ser introducida.
El presidente nigeriano Obasanjo, cristiano y natural del sureste, quien llegó al poder hace nueve meses después de años de regímenes militares de los musulmanes, está intentando poner fin a la situación explosiva y anunció un discurso a la nación.
Obasanjo, después de haber accedido a las decisiones de los gobiernos locales para introducir la ley islámica, declaró hace pocos días que la sharia ya no era vigente en un Estado «laico» como Nigeria.
Y la emergencia que provocó el anuncio de la introducción de la ley islámica parece haber convencido a los mismos gobernadores musulmanes a seguir al presidente en el camino de la mediación.
Sin embargo, la frágil calma restablecida por los militares no logró evitar el pánico y muchos musulmanes están huyendo hacia el norte, mientras los cristianos hacen exactamente lo contrario.
Con 108 millones de habitantes y 16 estados, 250 grupos étnicos, dos religiones principales y muchas otras secundarias, incluidos cultos indígenas, Nigeria corre el riesgo de que se hundan sus instituciones estatales.
Ese país, que es el más poblado de Africa, tiene un largo historial de sangrientos conflictos religiosos desde que logró su independencia de Gran Bretaña en 1960.
El peor conflicto, entre 1967 y 1970, fue el intento de escisión de Biafra, en el suroeste, que causó un millón de muertos.
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