La mujer que descubrió el escándalo

Una mujer tiene a mal traer desde hace dos semanas a dos de los «caciques» del Senado brasileño, uno de ellos, José Roberto Arruda, reducido ya a la categoría de parlamentario raso y sin partido.

La mujer es Regina Borges, 52 años, aspecto de profesora y ex titular de la división Procesamiento de Datos del Senado, que hace dos semanas reveló que había violado el voto secreto en una histórica sesión del año pasado.

Regina Borges, convertida en estos días en una figura muy popular en Brasil, involucró en la maniobra al entonces titular del Senado, Antonio Carlos Magalhaes, y al depuesto jefe del bloque de senadores oficialistas, Arruda.

Ella dijo que había recibido «una orden de Magalhaes, a través de Arruda,» para violar el panel electrónico que registra las votaciones del Senado.

La exposición de Borges, considerada por los senadores como una funcionaria de conducta irreprochable, fue muy convincente.

Ayer, Borges golpeó de nuevo, mientras Arruda era sometido a un áspero interrogatorio en la Comisión de Etica del Senado y buscaba transformar la orden escuchada por la funcionaria en una mera consulta.

En ese momento, Borges llamó al teléfono del senador Eduardo Suplicy, del izquierdista Partido de los Trabajadores, y le dijo que estaba dispuesta a un rápido careo, tanto con Arruda como con Magalhaes, hombre fuerte del Nordeste.

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