Bolivia está al rojo vivo
El presidente boliviano Hugo Banzer dijo en Washington, donde cumple una visita, estar dispuesto a dialogar, pero no con los cocaleros.
Un transportista que manifestaba en demanda de mejoras laborales en la ciudad andina de El Alto, vecina de La Paz, falleció este martes a causa de un «golpe contundente», mientras una ancina pereció asfixiada en el centro de la capital por los gases lacrimógenos, confirmó la policía.
El chofer Daniel Vela Cuba, de 48 años, murió hacia las 13H45 locales (18H45 GMT) en la privada clínica El Alto, a donde fue ingresado con un «trauma cráneo encefálico».
Antonia Mamani, de 89 años, una indígena aymara, pereció asfixiada por una bombarda de gas lacrimógeno que alcanzó su habitación en una casona contigua a las oficinas de la Policía de Tránsito, por la troncal avenida Mariscal Santa Cruz, por donde un grupo de transportistas que marchaba pasado el mediodía fue reprimido por la policía.
Mientras las principales ciudades bolivianas permanecían colapsadas a raíz de un paro declarado para hoy por el poderoso sindicato de transportistas en protesta por la desatención del gobierno a las demandas sectoriales, dos importantes líderes agrarios llamaron al corte generalizado de rutas.
El sindicato de los cultivadores de coca del Chapare (centro boliviano), liderado por el diputado socialista Evo Morales, ordenó el corte de la principal carretera de Bolivia a partir de mañana miércoles, después de fracasar ayer martes un acercamiento con el gobierno de Hugo Banzer.
«Es definitivo el bloqueo nacional de caminos» que cuenta, de otra parte, con el apoyo de la cívica Coordinadora Unica de Movilizaciones Nacional (Comunal), añadió.
La decisión fue adoptada después de que el gobierno boliviano desestimó una negociación con Morales, diputado de izquierda que el lunes llegó a La Paz tras marchar unos 400 km en 14 días junto a un grupo de manifestantes, en demanda de atención a un ampuloso petitorio.
Desde Washington, Banzer manifestó su negativa a negociar con los cocaleros.
«A mí no me han puesto en el gobierno los cocaleros, así que no me pueden exigir nada. Yo soy el que les tengo que exigir a ellos, en nombre del pueblo boliviano, que cumplan la ley y dejen de sembrar coca y hacer cocaína», dijo el presidente ante la prensa en la capital estadounidense.
«Con los cocaleros no se puede negociar, porque lo que ellos quieren es la coca libre, que se siga plantando coca en el Chapare, lo que significa violar la ley, y eso no es negociable», afirmó Banzer.
En el Chapare, la administración Banzer erradicó en los últimos tres años 38.000 hectáreas de coca.
Por su lado, el poderoso sindicato de campesinos ratificó para el próximo 1º de mayo un bloqueo general de caminos en Bolivia en demanda de soluciones a varios temas sociales, según el líder agrario Felipe Quispe, que entre setiembre y octubre del año pasado comandó en el Altiplano un corte de rutas de un mes de duración.
«Que lleven piedras a la orilla de los caminos» hasta que el gobierno «cumpla con todo» lo prometido en los acuerdos de finales de año que dio lugar a la suspensión de los conflictos sociales, agregó.
La Iglesia Católica boliviana llamó en tanto al diálogo para evitar el agravamiento del clima social.
«Que prime la razón y que mediante el diálogo se encuentren soluciones» al conflicto social, proclamó monseñor Jesús Juárez, miembro de la Conferencia Episcopal de Bolivia. Juárez, que participó en una comisión mediadora para contener la crisis social de setiembre y octubre del año pasado, en la que se produjeron cortes de rutas en la región cocalera del Chapare y el Altiplano, convocó al gobierno a reunirse con los sectores en conflicto.
La creciente ola de descontento social se produce en momentos en que el ex presidente liberal Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-97), líder de la principal formación política de oposición del país, reclamó la dimisión del Jefe de Estado boliviano, Hugo Banzer.
La propuesta de Sánchez de Lozada, que durante su gestión promovió la privatización de las principales empresas del Estado, fue rechazada de plano por la mayoría de los partidos políticos oficialistas y de oposición y por la embajada de Estados Unidos, que brindó su apoyo «incondicional» a Banzer. La economía boliviana atraviesa uno de los momentos más críticos de la última década, caracterizada por la iliquidez, el desempleo y la pobreza.
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