MONDO CANE
Todo lo que podemos esperar de nosotros mismos..El más potente acelerador de partículas del mundo, el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), es la estrella de la 35ª Conferencia Internacional sobre Física de Altas Energías (ICHEP), que reúne en París, hasta el próximo miércoles, a un millar de físicos.
La conferencia de este año es muy importante, «ya que se expondrán los primeros resultados logrados con el LHC en el CERN en Ginebra», indica el comunicado del Palacio del Elíseo que anuncia que el presidente Nicolas Sarkozy hablará el día de hoy ante los especialistas en física de partículas. «LHC ha comenzado hace muy poco: no se puede esperar un fuego artificial de resultados a nivel de premio Nobel, pero la calidad de datos es considerable», dijo Guy Wormser, presidente del comité local de organización de la ICHEP. Aproximadamente un 20% de las exposiciones científicas previstas tendrán que ver con el LHC, con el que se logró, el 30 de marzo, las primeras colisiones de protones con la energía necesaria para que tenga carácter científico, en el Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN) en Ginebra. En el LHC, los dos haces de protones, que viajan en direcciones opuestas y son acelerados a casi la velocidad de la luz, tienen una energía de colisión, de 7 teraelectronvoltios (1 TeV = un billón de electronvoltios), 3,5 veces más que lo que permite el Tevatrón. Cada paquete contiene 100.000 millones de protones, pero eso es sólo un picogramo (una billonésima de gramo) de material en total, según Wormser.
A partir de 2013, el LHC debería alcanzar su «máximo rendimiento», con una energía de 14 TeV, el doble que en la fase actual.
A la escala de nuestro mundo cotidiano, 7 TeV o 14 TeV es la energía cinética de 7 ó 14 mosquitos volando. Pero es enorme cuando se trata de protones. Durante el choque, la energía se concentra en un área un billón de veces más pequeña que un mosquito.
«Fue por tenerte regalada, en creer que no valés nada…» En los últimos 20 años se ha destruido en la costa española la superficie equivalente a ocho campos de fútbol al día. El análisis de Greenpeace de los últimos años de destrucción de la costa muestra que no hay ningún indicio de abandono de la construcción masiva en el litoral ni del fin del acoso a los últimos espacios vírgenes. Greenpeace ha presentado la décima edición de su informe Destrucción a Toda Costa, donde se analizan y recopilan los datos sobre la situación del litoral español durante la última década y se propone una hoja de ruta para proteger la poca costa que queda en buen estado. Tras años vigilando el litoral español, la organización ecologista destaca que el urbanismo salvaje, la construcción de infraestructuras y la contaminación han destruido en las últimas dos décadas en la costa española la superficie equivalente a ocho campos de fútbol al día. Asimismo, denuncia el acoso a los escasos espacios vírgenes que quedan y exige su protección. Durante los últimos diez años Greenpeace ha sido testigo de la burbuja inmobiliaria y de las connivencias de las distintas administraciones públicas para ir depredando el territorio costero. Desde 1987 a 2005 se destruyeron un total 50.504 hectáreas de suelo natural en en los dos primeros kilómetros de franja costera (este dato no incluye el archipiélago canario); 7,7 hectáreas de costa degradadas cada día para crear urbanizaciones, suelo industrial y comercial.
«Todos somos conscientes de que la agresión a la costa ha sido imparable los últimos años. Pero lo más grave es que esta tendencia continúa y los políticos se afanan en acabar con la única normativa que defiende el litoral. Lo que hay que demoler es El Algarrobico y no la Ley de Costas y vamos a seguir luchando para que esto no pase», ha declarado Juan López de Uralde, director de Greenpeace. «Es lamentable que por intereses partidistas se promuevan rebajas a la Ley de Costas que pretenden legalizar los desmanes que se han permitido durante todos estos años».
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