En Nashville, cuando sesionó por primera vez el Ku Klux Klan

Acaba de oficializarse hoy una sociedad secreta que viene operando desde hace un tiempo en esta ciudad del estado de Tennessee. Surgida como un club social de jóvenes ociosos, esta logia se fue convirtiendo en los hechos en una organización protectora política y militar para la defensa de los hombres del Sur contra el ejército de ocupación norteño.

Los grandes terratenientes, cultivadores de algodón, no están dispuestos a acatar las nuevas normas antiesclavistas impuestas desde el gobierno central. Y menos toleran aun, la pretensión de que los ex esclavos negros gocen de los mismos derechos civiles y políticos que la población blanca. Es así que la mayoría de la población sureña ve con buenos ojos a estos cruzados que no vacilan en aplicar la intimidadción, la violencia física y el terror contra los negros.

De noche, una vez concluida la reunión de hoy, nuestro corresponsal observó a varios jinetes encapuchados y con largas túnicas blancas que se dirigían hacia un bosque cercano. Siguiéndolos con disimulo, nuestro corresponsal pudo asistir –oculto entre unos matorrales– a una singular ceremonia con mucho de rito satánico en la que, valiéndose de antorchas, se queman cruces plantadas en semicírculo. La población negra ha denunciado más de una vez los ataques de que son víctimas pero sus quejas no son oídas por las autoridades. Según pudo saber nuestro corresponsal, el ‘gran brujo’ del Klan, el general de caballería Nathan B. Forrest, arenga a sus partidarios no sólo contra los negros sino también contra los blancos abolicionistas que condenan el racismo. «God is white», sostiene con convicción el jefe de la organización. «Los negros son una raza maldita, inferior, sólo útil para desarrollar tareas serviles; cuando atacamos a alguno de ellos, es Dios quien guía nuestro brazo».

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