Ejército y Policía patrullan las calles de la capital boliviana

Hay tensión en La Paz: llegaron los cocaleros

Las actitudes de cocaleros, resueltos a marchar a cualquier costa sobre La Paz para gritar sus demandas sociales, y del Gobierno, decidido a todo por impedirlo, se evidenciaron a unos 15 km de la capital paceña.

A poco de la llegada de las huestes de Morales a la vecina ciudad de El Alto, donde se plegaron miles de obreros, profesores, estudiantes y miembros de juntas vecinales, fuerzas combinadas de la Policía y el Ejército reprimieron duramente a los manifestantes en una plaza pública.

Los uniformados arremetieron lanzando una andanada de bombardas de gas lacrimógeno en un intento por alejar de La Paz a los manifestantes que se dispersaron momentáneamente por calles aledañas.

La acción tuvo lugar mientras Morales, líder de unas 30.000 familias de cultivadores indígenas pobres del Chapare (centro), otrora emporio de la droga, pronunciaba un encendido discurso cargado de arengas contra el gobierno de Hugo Banzer.

«El hambre y la miseria nos han obligado a unirnos», afirmó el líder indígena que entre otras cosas demanda el cese de la erradicación de las plantaciones excedentarias e ilegales de coca, extremo negado en rotundo por la administración Banzer.

Los manifestantes, también apoyados por el poderoso gremio de los vendedores callejeros, erigieron de inmediato un frente y repelieron el ataque con una intensa pedrea.

En la refriega, planteada en la populosa Plaza Juana Azurduy, varios traunseúntes resultaron con lesiones.

Acusado por el Gobierno de responder a los intereses del narcotráfico y a los de la oposición boliviana que requirió el fin de semana la renuncia de Banzer, Morales instó a sus seguidores a marchar sobre La Paz, pese a la reforzada presencia militar.

La cívica Coordinadora de Movilizaciones Unica Nacional (Comunal), de la que el líder cocalero forma parte, convocó a la población de La Paz a recibir a los marchistas. La Comunal llamó para media tarde a un «gran» Cabildo» en la céntrica Plaza San Francisco, de La Paz, donde estima podría registrarse una multitudinaria concentración.

La protesta cocalera no cuenta sin embargo con el apoyo del líder de la influyente Confederación Sindical Unica de Campesinos de Bolivia, encabezada por el líder aymara Felipe Quispe, y sí con el de varios sectores de labriegos de los Yungas, una región semitropical donde se cultiva coca ilegal.

Los cocaleros de Morales recorrieron unos 400 km desde la ciudad Cochabamba (centro), tramo en el cual fueron intervenidos en cuatro ocasiones por la Policía y el Ejército, sin que se registren heridos ni detenidos. Después de asistir a la III Cumbre de las Américas que tuvo lugar en Quebec, Canadá, donde recibió el apoyo de los líderes de la región y de organismos hemisféricos tras el intento de recortar su mandato constitucional, Banzer retornará mañana miércoles al país.

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