Senador entre sollozos admite su culpa

Un importante aliado del presidente Fernando Henrique Cardoso admitió el lunes su participación en una violación del secreto de votación en el Senado de Brasil, que desató un escándalo, pero no llegó a renunciar a su curul.

Hablando entre sollozos, el senador Roberto Arruda confirmó la versión de la ex funcionaria del Senado Regina Borges, quien dijo haber recibido órdenes suyas para traspasar el sigilo del sistema de votación secreto cuando la Cámara alta acordó en junio la destitución del legislador Luis Estevao. «Si no tuve el comportamiento correcto (fue por) dejarme llevar por una curiosidad mórbida, tal vez», declaró Arruda, uno de los principales aliados de Cardoso en el Congreso.

«Su estrategia es salir de la mentira y con eso aliviar su situación», opinó el analista Carlos Lopes, de la consultora Santa Fe Ideas. Recordó que si se verificaba que había mentido la semana pasada cuando se defendió, Arruda podía ser destituido.

El analista comentó que la actitud de Arruda podría ayudar a abreviar el proceso de investigación que enfrenta en la comisión de ética, y permitir al Congreso retomar proyectos clave en los últimos dos años de gobierno que le restan a Cardoso, como las reformas política y tributaria. Arruda se vio envuelto en el caso el jueves, en un episodio más de la ola de escándalos que han convulsionado el Congreso brasileño en los últimos meses, con denuncias de corrupción que involucran a varios de sus miembros. El presidente de la Cámara alta, Jader Barbalho, también aliado de Cardoso, ha tenido que defenderse de cargos de un cuantioso desvío de recursos del Banco do Estado do Pará y de asociación con un empresario acusado de malversar fondos de la Superintendencia de Desarrollo de la Amazonia.

«Este gesto tiene como objetivo principal satisfacer mi conciencia», confesó Arruda. «Quiero tener el sueño de vuelta, quiero dormir tranquilo». Pero aclaró que le pidió a Borges investigar la posibilidad de quebrar el sigilo de votación el día de la destitución de Luis Estevao por petición del entonces presidente del Senado, Antonio Carlos Magalhaes, pero que nunca le indicó que lo violara. No obstante, dijo «ese hecho no disminuye mi participación en el episodio», por cuanto ella posteriormente le entregó la lista, la leyó y la llevó a la oficina de Magalhaes, con quien discutió el contenido. Magalhaes también había negado su participación en el episodio.

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