Preguntas a Daniel Vidart
No nos interesa tanto discutir el punto, aunque otros antropólogos ya han comenzado a hacerlo y algo diremos al final en base a una publicación auspiciada por Noam Chomsky, nada menos, que viene sosteniendo la tesis contraria. Lo que sí importa es aterrizar el tema al día de hoy. Y ninguna incursión en la prehistoria puede dotar de una mínima justificación la conducta genocida del gobierno de Israel en la invasión a Gaza (que provocó 1.400 muertes y destrucciones inauditas), la masacre de la «Flotilla de la Libertad» (que llevaba ayuda solidaria para reparar las consecuencias dramáticas de la invasión), la construcción del muro del apartheid y de nuevos asentamientos ilegales en Cisjordania ocupada y la zona palestina del este de Jerusalén. Esto es lo que está en discusión.
En su escrito se dice que Hamas quiere borrar a los israelíes del mapa, conducta sin duda reprobable. Pero no se menciona que Avigdor Lieberman, el canciller racista y xenófobo que lleva al gobierno israelí de la nariz, plantea expulsar a todos los palestinos y despojar a los árabes de la ciudadanía israelí. Es un moderno cultor de la pureza étnica, y sus diputados en la Knesset (y otros) insultaron soezmente a la diputada árabe israelí Hanin Zuabi, que integró la flotilla solidaria, no la dejaron hablar y propusieron retirarle la inmunidad parlamentaria. ¿Por qué no menciona esta otra parte de la realidad?
En la primera nota de la saga critica a quienes protestan «por la erección de un muro que acabó con los atentados terroristas». ¿Es una justificación? Porque precisamente el viernes 9 se recordó con marchas y concentraciones el sexto aniversario del fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, organismo de la ONU, que consideró ilegal la construcción del muro (que comenzó Ariel Sharon en junio de 2002), ordenó a Israel que lo destruyera, congelara la construcción e indemnizara a los palestinos damnificados por el robo de tierras y del agua. Israel hizo todo lo contrario. El proyecto inicial preveía una longitud de 325 kilómetros y ya supera los 700 kilómetros, duplicando la línea verde de la ONU entre la ribera occidental e Israel. Ya se ha completado más del 60%. El muro combina tramos de segmentos de verja electrónica con paredes de hormigón de hasta 10 metros de altura, penetrando más de 24 kilómetros en territorio palestino y usurpando una parte considerable de su territorio, campos, viviendas y fuentes de agua.
En la nota siguiente Vidart vuelve a la carga contra quienes critican el muro pero no lo hacen respecto a otros muros que se están levantando entre Egipto y Gaza en forma subterránea, o entre Arabia Saudita y Yemen, o entre la India y Pakistán. Se olvida del muro en la frontera de EEUU con México. En ese artículo reconoce que «el muro entre Israel y Cisjordania se adentra, con abuso y soberbia, hasta 25 kilómetros en el 10% de la superficie de este país, dizque para proteger los asentamientos israelíes». La superficie afectada es mayor según fuentes palestinas, pero aquí la pregunta es si el hecho de no ocuparse de esos otros muros invalida la condena al muro del apartheid, que se suma a las nuevas construcciones en Jerusalén y en Cisjordania, las que se van a reanudar con mayor intensidad en breve previéndose, según el diario «Haaretz», 2.700 nuevas viviendas en Cisjordania, para lo cual por orden militar se dispone el desalojo forzoso de palestinos, como por ejemplo en el norteño Valle del Jordán, según denuncia Amnistía Internacional. Por otra parte, siguen los desalojos en barrios palestinos de Jerusalén con vistas a la demolición de sus viviendas (que dejarían a unos mil palestinos sin techo) para ubicar allí a familias israelíes. Al mismo tiempo se está despojando de su calidad de residentes a cientos de habitantes palestinos de esa zona. Familias israelíes están recibiendo por teléfono una grabación del primer ministro Netanyahu que les promete la rápida construcción de esas nuevas viviendas.
Vuelvo a mi pregunta: toda esta política, ¿tiene alguna justificación? Porque si se alega que algo similar sucede en otras partes, cabe el refrán que desdicha de muchos es consuelo de tontos.
Otro tanto cabe decir de la mención en la última entrega sobre los muertos de la flotilla, en esta frase: «No se alzó, censurando estos atentados (alude a muertes en un túnel subterráneo construido por Egipto hasta la Franja) el coro de voces coléricas que repudió las muertes infligidas por la prepotencia y torpeza israelíes en la notoria provocación de la ‘Flotilla de la Libertad'». Agrega que «es condenable en todos los sentidos la muerte de 9 o más activistas turcos», pero pesan mucho más que los palestinos presuntamente ahogados en los túneles. Aquí también, una de cal y otra de arena.
Por un lado, «prepotencia y torpeza israelíes», por otro una aludida «provocación de la flotilla». No lo entendió así la comunidad internacional por gran mayoría, como lo revela la resolución adoptada el 2 de junio por el Consejo de DDHH de la ONU, que «condena en los términos más contundentes el escandaloso ataque por parte de las fuerzas israelíes contra la flotilla humanitaria que tuvo como resultado el asesinato y las heridas de civiles inocentes de diferentes países», al tiempo que decidió «enviar una misión humanitaria que investigue las violaciones de la ley internacional durante el ataque israelí». La moción tuvo 32 votos a favor, 3 en contra (EEUU, Holanda e Italia) y 9 abstenciones, pero fue saboteada en todos sus términos por el gobierno de Israel, que mantiene total impunidad.
Han surgido nuevos hechos que merecen un comentario.
Compartí tu opinión con toda la comunidad