Un "kamikaze" atacó una estación de autobuses en Tel Aviv

Israel acusa a palestinos

El kamikaze accionó una carga explosiva en medio de los pasajeros de una estación de autobuses de Kfar Saba, al norte de Tel Aviv, matando a un médico de 53 años e hiriendo a 39 personas.

El primer ministro israelí, Ariel Sharon, acusó este domingo a la Autoridad Palestina de «no cumplir con sus obligaciones para impedir acciones territoristas contra Israel», en un comunicado oficial.

Reafirmó que «el objetivo primordial del gobierno es restablecer la seguridad para los habitantes de Israel» y que «el gobierno seguirá actuando en ese sentido». Anteriormente, el portavoz del gobierno israelí, Raanan Gissin, declaró a la AFP que «la Autoridad Palestina y sus fuerzas de seguridad tienen toda la responsabilidad de lo que ocurre».

«Deben impedir las acciones terroristas. No sólo no lo hacen, sino que ayudan y respaldan las actividades terroristas», añadió, afirmando que «los culpables pagarán el precio».

La Autoridad Palestina rechazó estas acusaciones asegurando que «se opone a los actos contra civiles de ambos lados», declaró a la AFP el secretario de la presidencia palestina, Tayeb Abdelrahim, sin condenar explícitamente el ataque.

El principal movimiento islamista palestino, Hamas, afirmó que el atentado de Kfar Saba era un «acto de legítima defensa», aunque no se atribuyó la autoría.

El atentado se produjo cuando Sharon presidía una reunión de su gabinete de seguridad, la tercera en una semana, destinada a evaluar el encuentro con los palestinos en materia de seguridad, un encuentro que fue evaluado de forma diferente por ambas partes.

Un portavoz de la presidencia del Consejo israelí afirmó que las dos partes habían «decidido cooperar en el ámbito de seguridad y aplicar las medidas necesarias para reducir la violencia y el terrorismo, así como para aliviar las restricciones» sufridas por la población palestina.

Pero los palestinos juzgaron «insuficientes» las respuestas de Israel a sus cuestiones sobre la «violación de los acuerdos» de autonomía.

Según ellos, israelíes y palestinos celebrarán otras reuniones de seguridad, cuyas fechas no fueron fijadas todavía. Poco antes del atentado, la policía israelí anunció el hallazgo cerca de la ciudad cisjordana de Ramalá del cadáver de un israelí en el maletero de un vehículo, al parecer víctima de un asesinato de carácter nacionalista palestino.

Un policía palestino sucumbió este domingo a las heridas sufridas el 16 de abril en un bombardeo israelí sobre el campamento de Deir al Balah, en la Franja de Gaza.

Con él, el número de muertos desde el inicio de la Intifada, el 28 de setiembre, se eleva a 486: 399 palestinos, 73 israelíes, 13 árabes israelíes y un alemán. En el frente diplomático, el ministro belga de Relaciones Exteriores, Louis Michel, cuyo país asumirá en julio la presidencia rotativa de la Unión Europea (UE) instó a israelíes y a palestinos a reanudar el diálogo para poner fin a la violencia.

«Debemos crear las condiciones para terminar con esto (la violencia). El diálogo es la mejor forma de actuar», afirmó Michel al término de un encuentro en Jerusalen con su homólogo israelí, Shimon Peres.

Michel llegó a Israel procedente de Jordania, donde condenó el atentado de Kfar Saba. El miércoles inició en Egipto una gira por la región. El rey Abdalá II de Jordania advirtió este domingo que la región no podrá soportar durante mucho más tiempo el clima de tensión reinante e instó a todas las partes a «unir esfuerzos» para encarrilar el proceso de paz.

 

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