¿Será hoy un lunes negro para Argentina?

Después de los brincos de los «mercados» el jueves y sobre todo el viernes, cuando la tasa de riesgo país superó los mil puntos, todo el mundo anda en puntas de pie, pero alarmado. El subsecretario de Gabinete, el cavallista Armando Cao Figueroa asegura que hay «una conspiración» contra el ministro de Economía, Domingo Cavallo, o, si se quiere, contra el gobierno de la Alianza. Pero no dio nombres que, como las brujas, los hay.

El sábado, de regreso de Londres donde se vio con grandes banqueros y prestigiosos economistas, Cavallo habló con los hombres de la plata y con los periodistas. Antes, Fernando de la Rúa le rogó que no saliera con los botines de punta contra Carlos Menem ni despertara nuevas polémicas. «Mandá mensajes de tranquilidad».

Con ese espíritu habló ante los medios y aunque no entró en calenturas, sus respuestas codificadas dirigieron sablazos a los grupos de especuladores que rondan aquí en los arrabales del ex mandatario de quien fue su ministro y del titular del Banco Central, Pedro Pou.

Aunque lo negó, con los 15 banqueros mencionó el relevo de Pou y lanzó el nombre de Horacio Liendo, un cincuentón pero con experiencia teórica práctica. No fue categórico y acaso por eso le dijo a los periodistas que de eso no había hablado con los banqueros. O para no aparecer prejuzgando. Pero fue así, según fuentes confiables. Se compra con este nombre un nuevo problema: la diputada Elisa Carrió, ayer radical hoy disidente, lo cruzó en el debate donde se discutió la delegación de poderes al Poder Ejecutivo, porque el banco donde Liendo ha sido ejecutivo hasta hace poco, estaría implicado en operaciones como las que se adjudican al Federal Bank de Raúl Moneta.

El mensaje tranquilizador de Cavallo para que no haya un lunes negro, careció de anuncios que acompañen ese deseo. Se verá cómo viene la jornada. A los mercados, «esos miopes», Cavallo dixit, les bajó el tono descalificador. Les dijo que no es verdad que no se rebaja el gasto público, ni que no haya recursos para afrontar los pagos externos para los inminentes vencimientos; que la recaudación del impuesto a las transacciones financieras le ha arrimado cerca de 2.300 millones de dólares que con los recortes (de los que no dio precisiones) hay 3.000 millones que permiten ser optimista en el manejo del déficit, otra incertidumbre de los mercados.

La maniobra de Menem

Afirmó también que desde que él no está, no hubo caída de depósitos, afirmación discutible: la verdad la dirán las planillas; el jueves y el viernes ultimo, hubo corridas, todos lo saben. Hoy se decidirá si el martes habrá subasta de Letes: hay que aguardar cómo viene la mano con la tasa de interés.

No podía ser de otro modo y el nombre de Carlos Menem y sus consejos para que los argentinos se cubran de la devaluación que anuncia comprando dólares y desestabilizando al ministro, pasó de palabras de bajo tono a vincular a su entorno, Roque Fernández, ex titular del Banco Central y al «fundamentalista» Jorge Castro, ideólogo del alineamiento incondicional con los EEUU como partícipes del enrarecimiento del clima reinante. Su actual pareja, una periodista brasileña, escuchaba sin inmutarse las acusaciones.

Entre líneas habló del negocio especulativo con los bonos, recordando el artículo de una académico de los EEUU, Charles Calomiris, al que vinculó con «un directivo del Banco Central de apellido inglés cuyo nombre no recuerdo» actuando en yunta para proponer la reprogramación de la deuda, que sería el negocio del que están detrás los poseedores de bonos, gran parte de ellos, argentinos. Cavallo sabe, comentaron sus allegados, que grupos económicos están detrás del negocio, aquí, en Wall Street y en Londres. Precisamente en esta ciudad, completó información al respecto. La retendrá según las necesidades políticas, sobre todo después de mañana. Mañana la comisión bicameral que analiza la saliva de Pou, entregará el dictamen, ya más reducido que el original, con definiciones contundentes. De la Rúa es quien debe decidir si pide a la Cámara alta su destitución, Cavallo, ya se ve, no se opondrá a ello. Su elogio a los gobernadores, padres políticos de los senadores, y las reuniones que desde mañana mantendrá con ellos, tiene ese nombre en la agenda.

Amén de los requerimientos de auxilio que escuchará, se siente seguro y con respaldo del peronismo no menemista. Necesita que Raúl Alfonsín y Carlos Chacho Alvarez no lo dejen solo.

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