Domingo Cavallo y Fernando de la Rúa otra vez de viaje

Por Isidoro Gilbert – Corresponsal en Argentina

 

Domingo Cavallo estuvo en San Pablo de urgencia porque iba camino a Londres, donde debe participar de la Cumbre de los 30, un foro que reúne economistas de fuste de todos los continentes y donde es una oportunidad para el ministro para hablar sobre el euro, su criatura que no convence a muchos.

Hay furia entre los poderosos grupos económicos de la más poderoso estado del Brasil, con un PBI superior al argentino. Los recelos con el ministro son varios y viceversa. Banqueros paulistas aspiraron a la devaluación del peso y fue  dicen aquí–como la carabina de Ambrosio. Ayer consiguió reunir a lo más granado del establishment económico paulista y les prometió que no habrá devaluación ahora que la Argentina se apresta a sumar al euro como moneda de respaldo, junto al dólar, para mantener su «fortaleza».

Como existen dudas, el ministro argentino estima que en no mucho tiempo, dólar y euro valdrán lo mismo, uno por uno, y es allí donde se engarzará el nuevo sistema argentino. Piensa Cavallo que la economía norteamericana tardará en recuperarse, lo que llevará a la depreciación del dólar, a favor del euro, ahora con una cotización mas baja que la moneda norteamericana.

 

Diferencias internas

Cavallo aseguró a su auditorio que mantiene la posición estratégica preferencial por el Mercosur aunque haya escrito que es partidario de un acuerdo directo con los EEUU y, en el camino, propiciar la zona de libre comercio sudamericana, idea que hoy rechazan los vecinos. Es seguro que parte de su auditorio sabía que a los popes del Consejo Empresario Argentino (con preponderancia de los capitales norteamericanos) el lunes le dijo lo contrario, concepto que no comparte la política del Palacio San Martín.

Por eso la cancillería debió intervenir para asegurarle a Cavallo una buena recepción. Los hombres de negocios escucharon algunas formulaciones atrevidas, como que el arancel común era una «payasada», es decir un embate contra uno de los pilares del proceso integrador. No sólo esto: previó que el Mercosur adoptará en una década una moneda con el mismo esquema del peso argentino y sugirió que Brasil copie el régimen de convertibilidad para favorecer el crecimiento conjunto de los dos países.

Una moneda igual en los dos países reduciría el costo del capital para las nuevas inversiones, señaló luego de criticar el régimen cambiario brasileño y las devaluaciones. El mayor problema del Mercosur  estimó–no es el proteccionismo ni las barreras comerciales de los países desarrollados. «La mayor dificultad es el costo del capital, que es de cuatro a cinco veces mayor que el que se paga en Europa y en los EEUU». Citó que en Europa ese costo está en el 4% y en los EEUU en 5%. El Mercosur precisa un costo de capital parecido para atraer nuevas empresas.

Para amortiguar tanta andanada, Cavallo recordó que él está copiando a Brasil en algunos aspectos como el impuesto a las transferencias financieras y otras medidas que ya toma el Banco Central. La adopción del euro como partenaire del dólar para respaldar el peso es una medida contra la dolarización, a la que con tanto ahínco se opuso, ya en tiempos de Carlos Menem, Cardoso y tensó las relaciones bilaterales. Casi tan flojas como ahora.

 

De la Rúa con Bush

El gobierno argentino no parece sintonizar bien. En el Palacio San Martín piensan que hay que cumplir con los acuerdos del Mercosur, aferrarse a los acuerdos de Buenos Aires respecto del ALCA y no ofender a los vecinos con una inconsulta gestión ante los norteamericanos, para una acuerdo bilateral, como el que negocia –sin éxito, Chile– mientras la integración hemisférica se cuece en su salsa. El 36% de las exportaciones van hacia allí, recuerda la fuente a la que consultó LA REPUBLICA, y no hay ninguna seguridad que un acuerdo directo con los EEUU pueda cubrir ese agujero que, si no total, al menos en parte significativa se abriría si con Brasil todo se agrava.

«Nadie puede garantizarnos que los norteamericanos eliminarán todas su restricciones ni, como piensa Cavallo, una lluvia de inversiones norteamericanas llegarán, si se llega a un acuerdo bilateral. Por lo pronto, Lagos (el presidente chileno) salió de la Casa Blanca con las manos vacías. No hay por ahora fast track (poderes de negociación para el presidente) para la negociación con Chile. ¿Por qué sería diferente con nosotros?», contó la voz autorizada.

En todo caso, Fernando de la Rúa conocerá hoy de primera mano lo escaso que conseguirá en su encuentro con el mandatario norteamericano.

De la Rúa dejará que el subsecretario de economía, Daniel Marx, le cuente qué es esto del euro y no pedirá que Bush abra la mano. El encuentro es político, más bien para la fotografía, y está vinculado a la cumbre de Quebec sobre la integración regional, y después de la cumbre bonaerense, Washington estudia una nueva variante para llegar a sus objetivos.

En Londres, Cavallo tiene la titánica tarea de convencer a los europeos que ser el principal socio de la Argentina, por eso del euro, es un buen negocio para ellos. No es antagónico, piensa el ministro, con su propensión a que EEUU sea el primer partenaire comercial. Es lo que no ven en cancillería.

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