6.000 policías custodian a presidentes

Quebec, Canadá, AFP

 

Un perímetro de seguridad alambrado, más de 6.000 policías especialmente entrenados, una prisión completamente vacía: los servicios de seguridad de la Cumbre de Las Américas, azuzados por el espectro de lo sucedido en Seattle, no han escatimado medios para convertir a Quebec en una fortaleza impenetrable.

«Hay una amenaza real para la cumbre, grupos que planifican acciones muy precisas y espectaculares», afirma el jefe de la policía provincial de Quebec, Florent Gagné.

Y para «prepararse para lo peor», todos las medidas parecen justificadas de cara a la cumbre, que se celebrará del 20 al 22 de abril.

La vieja ciudad, más habituada a las invasiones turísticas que a los tumultos, se ha visto golpeada en su construcción con la erección de un alambrado de 3 metros de alto por 3,8 km de largo. Este perímetro fijado sobre un zócalo de cemento, susceptible de resistir la potencia de un auto lanzado a toda velocidad, ha sido colocado en los lugares de las negociaciones y hoteles de delegaciones contra perturbadores potenciales.

Para franquear «el muro» será necesaria una acreditación oficial o un permiso especial, tanto para los habitantes como para los comerciantes, lo que da pie a sus detractores a comparar Quebec con el Berlín de la guerra fría.

Durante la Cumbre de Las Américas, la ciudad será escenario de un fuerte despliegue policial jamás puesto en marcha en Canadá. Las fuerzas del orden, respaldadas por helicópteros, serán provistas de balas de goma para dispersar a los manifestantes.

Ya mismo, cámaras de vigilancia han sido instaladas en las calles. Las alcantarillas fueron selladas, los muros de una plaza colindante con el perímetro de seguridad han sido elevados.

Las manifestaciones no tendrán más que producirse: una penitenciaría en las afueras de la ciudad –cuyos 500 detenidos han sido transferidos a otro lado– está vacía y lista para recibir a los revoltosos que sean detenidos.

Para prevenir cualquier sorpresa desagradable, los puestos fronterizos están en alerta. Los aduaneros han sido llamados a «duplicar la vigilancia» y de contener a cualquier persona «si tienen motivos razonables para creer que ella podría constituir un peligro público».

A quienes piensan que estas medidas son exageradas, los cuerpos policiales recuerdan que la violencia ha pasado en otros lados, desde Seattle hasta Praga. «Los datos que tenemos nos incitan a prepararnos de manera muy seria», afirma Gagné.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje