Mundo árabe "indignado" por "actitud francesa"
Señalada con el dedo en el mundo árabe por primera vez en medio siglo, Francia parece abordar un difícil camino para volver a ganar la plena confianza de sus interlocutores, después de las declaraciones en Israel del primer ministro francés, Lionel Jospin.
«Francia condena los ataques del Hezbolá y de todas maneras todos los ataques terroristas que puedan ser realizados contra soldados o eventualmente poblacioneas civiles israelíes», afirmó Jospin en conferencia de prensa en Jerusalén el jueves pasado.
Así, desató una ola de indignación en el mundo árabe que ve, en vez de «terrorismo», una «resistencia» contra la ocupación israelí.
Nunca, desde la crisis del Canal de Suez en 1956 –cuando Francia, Israel y Gran Bretaña atacaron Egipto– la imagen de Francia había quedado en tan mal estado ante la opinión pública árabe, que llegó incluso, en los territorios palestinos y en el Líbano, a manifestarse quemando banderas francesas y fotografías de Jospin.
El ministro francés de Relaciones Exteriores, Hubert Vedrine, trató el domingo de disipar el sentimiento propagado en el mundo árabe de una partitura a varias voces en Medio Oriente. Afirmó que la diplomacia de su país sigue siendo «clara» y que no ha sido modificada.
Estas afirmaciones parecen insuficientes en el clima apasionado que reina en Medio Oriente si se considera que Jospin tomó posición justamente cuando las negociaciones de paz israelo-árabe están bloqueadas.
«Todo el mundo árabe está indignado por la actitud francesa», declaró ayer el embajador de Siria en Teherán, Ahmad al-Hassan.
Jean-Noël Poirier, consejero del ministro Vedrine, encargado de Medio Oriente, citado ayer lunes por el diario francés Le Figaro, calificó de «idiotez» la toma de posición del jefe del Gobierno francés, agregando: «He ahí lo que ocurre cuando no se preparan suficientemente los expedientes».
«Lo ideal sería que Jospin rectificara él mismo sus opiniones en los próximos días, ya que de eso depende la credibilidad de su país y de sus compromisos», dijo a la AFP un diplomático árabe que pidió el anonimato.
En lugar de manifestar su comprensión hacia las represalias militares israelíes en el Líbano como respuesta a los ataques del movimiento integrista chiíta libanés Hezbolá, prosiguió el diplomático, Francia «tiene el deber de velar por la buena aplicación del acuerdo de alto el fuego de 1996 y de reconocer el derecho a resistir frente a la ocupación israelí».
Ahora bien, cuando el conjunto del mundo árabe expresa su solidaridad con el Líbano después de los recientes bombardeos israelíes contra sus infraestructuras civiles, las opiniones de Jospin y Vedrine muestran más bien comprensión de las posiciones israelíes.
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