OPINION INTERNACIONAL

OBSESION POR SANCIONAR A IRAN

El acuerdo fue suscrito en la madrugada del lunes 17 por los presidentes de Brasil e Irán, Lula da Silva y Mahmud Ahmadinejad, y el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan. Establece que Irán entregará a Turquía 1.200 kilos de uranio enriquecido al 3,5% (este es el punto que EEUU y demás reclamaban hace unos meses, y al cual ahora Irán accede) y recibirá en un año 120 kilos de uranio enriquecido al 20% procedente de Rusia y Francia para uso de su reactor nuclear civil, pudiendo continuar así el proceso de utilización de esta fuente de energía para fines pacíficos. Este tema fue expuesto por Lula ante 60 jefes de Estado y de gobierno de Europa y de América Latina y el Caribe en su VI Cumbre en Madrid desde el martes, recogiendo general beneplácito, como un logro de la paz y el espíritu de negociación. Los cables subrayaron que «en la cita de Madrid se coló una cuestión de alto voltaje: el acuerdo entre Irán, Brasil y Turquía, marco en el cual el presidente Lula sumó importantes apoyos», destacando entre ellos el de la presidenta Cristina Fernández, que copresidió la Cumbre junto a Rodríguez Zapatero e hizo hincapié (aspecto relevante que está en el fondo de este debate) en «el multilateralismo como método adecuado para resolver todos los problemas».

El mismo día martes el presidente Nicolas Sarkozy distribuyó en ese ámbito, en Madrid, luego de una reunión bilateral con su homólogo brasileño, un comunicado del gobierno francés en el que expresa su apoyo al presidente Lula por el acuerdo nuclear alcanzado con Irán y agrega que Francia instará a la AIEA a que se pronuncie al respecto a la vez que dará prioridad a la consideración del mismo y sus implicaciones en el Grupo de los Seis, integrado por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad más Alemania. El comunicado dedica un párrafo especial al punto del acuerdo sobre el intercambio de uranio, del cual Francia es parte activa, considerándolo positivo.

En contraposición con el clima prevaleciente en Teherán y en Madrid, el señalado día martes el gobierno de Washington presentaba un nuevo proyecto de resolución ante la ONU con más sanciones contra Irán. Es la persistencia en un camino que sólo ha llevado a agudizar las confrontaciones (como se vive dramáticamente en las invasiones a Irak y Afganistán), y a no resolver ningún problema. Por el contrario, contribuye a acentuarlos. Contra Irán se adoptaron en el pasado las resoluciones 1737 de 23 de diciembre 2006, con prohibiciones de todo orden extendidas al mundo entero, la que fue seguida por la 1747 del 24 de marzo de 2007 y la 1853 del 3 de marzo de 2008. Lo que ahora se propone por parte de Washington es una versión corregida y aumentada, que se refiere a sus actividades nucleares y a las inspecciones de sus navíos en alta mar, como así también al armamento para su ejército. Es evidente el propósito de tirar abajo el acuerdo de Teherán. Frente a ello reaccionó de inmediato Lula, en el marco de otras actividades en Madrid, diciendo que «ahora depende del Consejo de Seguridad de la ONU sentarse con disposición a negociar, porque de lo contrario todo puede volver atrás». Recordó que el gran problema era que Irán accediera a negociar y asumiera compromisos con la AIEA. Eso ahora se ha logrado, «se hizo exactamente lo que EEUU quería cinco o seis meses atrás», por tanto corresponde entrar de lleno en la vía de las negociaciones. Dicen los cables: «Lula, cuya gestión marcó una inusitada intervención de la potencia emergente que encabeza en un terreno antes reservado al exclusivo club de las potencias nucleares, advirtió el miércoles sobre un retroceso en la controversia si el Consejo de Seguridad no muestra disposición a negociar».

En sentido análogo, los cancilleres de Brasil y Turquía, Celso Amorim y Ahmet Davutoglu, afirmaron ese día en carta al Consejo de Seguridad que «Brasil y Turquía están convencidos de que es hora de darles una oportunidad a las negociaciones y evitar medidas que obstaculicen una solución pacífica». Pero pende la amenaza de que en junio se trate el proyecto de sanciones a Irán.

Las voces negativas procedieron de Israel, como era previsible, a la que se sumó la reticencia de FH Cardoso, por mezquindad electorera.

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