EEUU. El presidente mexicano habló en el Congreso ante demócratas y republicanos

Felipe Calderón: "Es tiempo de arreglar el sistema migratorio"

Durante el discurso solemne, al que también acudió parte del gabinete de Barack Obama, Calderón lanzó también un llamado al Congreso para que actúe y ponga un freno al flujo de armas que nutren a los carteles de la droga desde Estados Unidos.

«Mi gobierno no favorece que se rompan las reglas», pero «lo que necesitamos hoy es arreglar un sistema que no funciona», dijo Calderón, cuya visita de dos días a Washington ha estado dominada por la migración y la suerte de millones de indocumentados en Estados Unidos. Una reforma migratoria integral fracasó en dos ocasiones en el Congreso, en 2006 y 2007, a pesar del apoyo del gobierno republicano de George W. Bush.

Obama ha hecho también de esa reforma uno de sus objetivos legislativos, pero el miércoles, al recibir a Calderón, reconoció que no cuenta con los votos suficientes.

«Es tiempo ya de que Estados Unidos y México trabajemos juntos en este asunto», apuntó Calderón, quien fustigó nuevamente la ley de la fronteriza Arizona, que declara delito estatal la migración ilegal.

«Es una ley que ignora una realidad que no puede borrarse por decreto, sino que también introduce una terrible idea, usar los rasgos raciales como base para aplicar la ley», agregó Calderón.

Calderón fue recibido con calurosos aplausos, que también interrumpieron su discurso en varias oportunidades, sobre todo en las menciones a la lucha contra el narcotráfico.

Pero cuando se refirió a la ley de Arizona, los republicanos permanecieron sentados y en silencio, al contrario de los demócratas, que aplaudieron de pie.

Calderón, que habló en inglés, tuvo también unas palabras en español de recuerdo a sus conciudadanos migrantes en Estados Unidos.

«Quiero decirles a los migrantes que los admiramos, que los extrañamos y que estamos luchando por sus derechos», dijo.

El mandatario mexicano pidió al Congreso «cooperación» para detener el flujo de armas, al tiempo que dijo comprender «la sensibilidad política de este tema» en Estados Unidos, donde la segunda enmienda a la Constitución garantiza a los ciudadanos el derecho a tener armas. «Entiendo que el propósito de la segunda enmienda es garantizar a todos los buenos ciudadanos americanos la capacidad de defenderse a sí mismos y a su nación. Pero créanme: muchas de estas armas no están terminando en manos de americanos honestos», les dijo a los legisladores.

Calderón pidió que se reinstaure la prohibición de venta de armas de asalto, que expiró en 2004. Un 80% de las armas incautadas a los carteles de la droga proviene de Estados Unidos, recordó.

El líder mexicano defendió su ofensiva contra los carteles, pero recordó que el origen de la inseguridad «está en la alta demanda de drogas» al otro lado de la frontera.

«Es una batalla que tiene que ser peleada, porque lo que está en juego es el futuro de nuestras familias», añadió, lo que suscitó esta vez aplausos unánimes.

El presidente estadounidense Barack Obama dijo tras recibir a Calderón el miércoles en la Casa Blanca que Estados Unidos es consciente de su responsabilidad, y que el nivel de cooperación actual con México en la lucha antidrogas no tiene precedentes.

La violencia de los carteles de la droga ha provocado 22.700 muertos en México desde finales de 2006.

Este fue el primer discurso desde 2001 de un presidente mexicano al pleno del Congreso.

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