Aproximan acuerdo con Argentina

Victo Vaccaro – Chile

 

En medio de un creciente optimismo, las negociaciones entre Chile y Argentina con vistas a alcanzar un acuerdo que mitigue los negativos efectos que tuvo la unilateral alza de aranceles de bienes de consumo impuesta por el ministro Domingo Cavallo al 34 % de las exportaciones chilenas a esa nación trasandina, podrían culminar con una solución aceptable en la reunión prevista por las partes en el curso de esta semana.

El plan económico de emergencia aplicado el 27 de marzo pasado por el presidente De la Rúa redujo a cero el gravamen para los bienes de capital que ingresan a Argentina, y elevó de 23 a 30% los aranceles a los bienes específicos y a 35% las tarifas que deben pagar las manufacturas importadas. Este paquete de medidas afectó principalmente a Uruguay, uno de los cuatro miembros del Mercosur, y a Chile en tanto asociado al Mercado Común del Sur.

Según la Dirección de Relaciones Económicas Internacionales (Direcon) de la Cancillería, entre los casi 200 productos chilenos que por este motivo han perdido competitividad destacan los purés y jugos de tomate cuya venta en Argentina alcanza a los 10 millones de dólares, y cuyo arancel efectivo se más que duplicó, desde un 4,9 a un 10,5%; los refrigerados y congelados (6,7 millones de dólares) que saltaron del 11,25 % al 17,5%, mismo aumento que registraron las cocinas de combustible gaseoso.

Esta alza de aranceles en Argentina que implica un costo adicional de 4,3 millones en mayores derechos de internación a los productores chilenos, ya fue aceptado por las estructuras del Mercosur en la reunión de Asunción y sancionado en Buenos Aires por su Consejo el sábado último, no obstante que Uruguay coincidió con Chile al advertir que las medidas argentinas alteran los grados de competitividad de sus productos en ese país, y que esta situación asimétrica debe ser normalizada.

Especialistas chilenos destacan que la reivindicación uruguaya, tal como la propia, pasa por el avance a la Zona de Libre Comercio, cuestión que el ministro argentino Cavallo ha dicho querer impulsar. A ello se agregaría la aspiración de celebrar negociaciones bilaterales más allá del Mercosur, como lo aceptó el año pasado la Cumbre de Buenos Aires al fijar ciertos plazos para ese tipo de acuerdos, que ahora Uruguay pide mantener abiertos, a fin de negociar con Estados Unidos y con quien más le convenga, tal como lo hace Chile.

Según fuentes chilenas que pidieron reserva, lo ocurrido no pone en crisis al Mercosur pero obligaría a su «actualización y a un cambio de énfasis» ya que «como proceso es irreversible». Lo que está en discusión –afirman– es la conducta frente a la globalización y la inserción del Mercosur en el mundo, porque aranceles entre 10 y 35 por ciento no serían compatibles con la realidad actual.

En las negociaciones con Argentina, los chilenos no están reclamando compensaciones, sino –a través del diálogo– los ajustes que se requieren cuando un socio provoca modificaciones arancelarias sustantivas, alterando las reglas de competencia en un grupo de productos muy específico, por lo que se considera que las medidas correctivas son muy fáciles, mediante un protocolo simple que amplíe los márgenes de preferencia para que los aranceles residuales queden iguales. Por lo mismo, se aguarda con optimismo la respuesta argentina, aunque ello obligue a ajustar el tema de las salvaguardias respecto al trigo, harina, azúcar, aceites y lácteos, así como las bandas de precios con las que el gobierno chileno protege a sus productores poco competitivos en esas áreas. La idea prevaleciente es que de las negociaciones argentino-chilenas en curso debe «salir un paquete que limpie la situación comercial bilateral, lo que será beneficioso para ambas partes y para el propio Mercosur».

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje