EL ACUERDO IRAN-BRASIL-TURQUIA
En la madrugada del lunes el presidente Lula confirmó que se llegó a un acuerdo sobre el tema de la energía nuclear de Irán. Durante la reunión en que participó en la capital iraní con el presidente Mahmud Ahmadinejad y el primer ministro turco Tayyip Erdogan se decidió, entre otras cuestiones, que Irán entregará 1.200 kilos de uranio a Turquía y recibirá 120 kilos el producto enriquecido bajo monitoreo de organismos internacionales (la Agencia Internacional de la Energía Atómica, AIEA). El mandatario brasileño declaró: «Quienes anhelan construir acuerdos de paz siempre vencerán. Es más difícil y lleva más tiempo establecer acuerdos. Todos nos sacrificamos. Lo que estamos haciendo hoy es la demostración de que vale la pena confiar en la diplomacia, en las negociaciones». En las próximas horas las autoridades de los tres países divulgarán más detalles de los 10 puntos de la resolución (y es posible que ya sean del dominio público cuando estas líneas lleguen al lector).
El deseo de llegar a un acuerdo sobre el tema de la energía nuclear de Irán (y, por extensión, de todos los países emergentes) motivó al presidente Lula a una serie de gestiones internacionales en los últimos meses, reuniéndose con los principales líderes del Oriente Medio, de Europa y de los Estados Unidos. Ya informamos de su encuentro en el Kremlin con el presidente ruso Medvedev (ver nuestra nota del domingo 16 «Lula en Irán, la última chance»). La secretaria de Estado Hillary Clinton, que promueve nuevas sanciones contra Irán, por cuarta vez, en el Consejo de Seguridad, dijo que la postura de Brasil era ingenua. Desde Itamaraty se le replicó que mayor ingenuidad es aceptar sin chistar los informes de inteligencia sobre armas de destrucción masiva en Irak y sobre esa base descerrajar una invasión con mortíferas consecuencias hasta el día de hoy. En la nueva instancia, quien ha repetido el libreto es el gobierno de Israel (con 300 bombas atómicas en su arsenal), según el cual Irán manipuló a Brasil y a Turquía.
En la reunión tripartita el primer ministro turco Erdogan estimó que el acuerdo a firmarse en Teherán tendría una resonancia positiva en la solución del conflicto en el Oriente Medio y reconocimiento internacional. Esta posición había sido anticipada en cierta medida por su canciller Ahmet Davutoghu quien llegó con anterioridad a Teherán y declaró que el intercambio de uranio se efectuaría en territorio turco.
La ocasión fue propicia asimismo para la firma de ocho acuerdos de colaboración bilateral entre Brasil e Irán. Los gobernantes de ambos países coincidieron, en sus discursos en el acto de la firma, en reclamar un nuevo orden económico y comercial en el mundo, que conceda un mayor peso a los países emergentes. En ese IV Foro Comercial Irán-Brasil que tuvo lugar el domingo 16 en el centro de convenciones de la televisión nacional iraní en el norte de Teherán, ambos países firmaron memorandos de entendimiento relativos a la cooperación comercial, la apertura de líneas directas de crédito, el intercambio de tecnología y la colaboración en el terreno energético, en particular en el sector petrolero. Se destaca el volumen considerable de los créditos en ambos países para favorecer la venta de sus productos a la contraparte. En el caso brasileño, su monto es de 200 millones de euros por año para la venta de alimentos a Irán, y serán provistos por el Programa de Crédito a la Exportación (Proex). Los empresarios iraníes dispondrán asimismo de un crédito de 200 millones de euros anuales de parte de su gobierno. Por ambas partes se afirmó que no tiene sentido que dichos intercambios dependan de los bancos extranjeros.
En el primer trimestre del año las exportaciones de Brasil a Irán crecieron 77% y las importaciones de Brasil desde Irán aumentaron 125%. El agronegocio ocupa un lugar especial. Irán es uno de los 5 mayores mercados de Brasil en ese sector, sobre todo para azúcar, carne y soja. Los biocombustibles, una gran especialidad brasileña, ofrecen un amplio campo. Lula obsequió al ministro iraní de Industrias y Minas un ejemplar en farsi del libro «Cómo exportar», del Departamento de promoción industrial de Itamaraty, en una demostración de que su país no aspira solamente a vender, sino también a ayudar a producir y a comprar los productos fabricados, en un intercambio equilibrado.
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