Tras 38 años, juicio a ex KKK por homicidio de chicas negras

Nueva York, ANSA

 

Mientras la radio y la televisión norteamericanas apuntan sobre la tensión racial de la ciudad de Cincinnati, Estados Unidos espera el proceso que se abrirá el lunes en Alabama contra un ex miembro del tristemente célebre grupo racista, Ku Klux Klan, acusado por el asesinato de cuatro niñas de origen africano hace 38 años.

Con el proceso, según los comentaristas, comenzará también un examen de conciencia del país, que ahora debe cerrar un doloroso capítulo de la historia de la lucha por los derechos civiles.

El 15 de setiembre de 1963, cuando Estados Unidos vivía una agitación que derivó al año siguiente con la abolición de la segregación racial, una bomba explotó en una iglesia metodista de Birmingham frecuentada por negros: allí murieron carbonizadas las niñas: Denise McNaer, Cinthia Wesley, Carole Robertson y Addie Mae Collins, de entre 11 y 14 años de edad.

De las cuatro personas sospechosas del atentado, en 1977 sólo Robert Edward Chamblis fue procesado y condenado por homicidio, mientras que por los otros tres acusados la fiscalía no solicitó ni siquiera la sustanciación del juicio, ya que –adujo– no tenía los elementos suficientes para condenarlos.

La posición de la fiscalía fue avalada por el entonces jefe del FBI, Edgar Hoover.

Sólo en 1996 un tribunal estatal decidió ocuparse formalmente del atentado, tras una serie de hechos similares que derivaron en la apertura nuevamente de la causa. En mayo del año pasado se decidió la revisión del proceso con el envío a juicio de los sospechosos.

La decisión fue recibida con satisfacción por los grupos defensores de los derechos civiles, que a su vez lamentaron la muerte del único condenado, Chamblis, quien falleció el 29 de octubre de 1985, por causas naturales.

Para esa fecha, sólo dos de sus cómplices estaban aún vivos.

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