Mujica y Lula. El encuentro de los presidentes tras la Cumbre de Unasur

Fraternidad Uruguay-Brasil

Los presidentes Lula y Mujica refrendaron, en su reunión del martes 4 en Montevideo, una serie de acuerdos de mutuo beneficio y refrendaron la fraternal amistad entre los pueblos y gobiernos de los dos países.

Ambos llegaron a Montevideo procedentes de Buenos Aires, donde participaron en la Cumbre de Unasur, la unión de las 12 repúblicas de América del Sur surgida del tratado suscrito en Brasilia el 23 de mayo de 2008. En la reunión se avanzó en el tema vital de la interconexión eléctrica, también en la ferroviaria, en varios proyectos de integración física y productiva, el puerto de aguas profundas en Rocha, la participación de Petrobras en la prospección del mar territorial uruguayo, el comercio en nuestras propias monedas. Ya lo veremos en detalle.

El mandatario brasileño llegó a Buenos Aires procedente de Paraguay, donde se entrevistó con el presidente Fernando Lugo en la ciudad fronteriza de Ponta Porâ, en Mato Grosso do Sul, al tiempo que se efectuaba un seminario empresarial de ambos países. Uno de los temas acordados es que Brasil construirá una línea de transmisión que unirá la gran represa de Itaipú con Asunción. Antes aún, Lula había realizado una verdadera maratón el sábado 1º de mayo en San Pablo, participando en los múltiples actos de celebración del Día de los Trabajadores. Entre ellos, el de la CUT (Central Unica de Trabajadores) que tuvo lugar en el Memorial de América Latina (otra obra del genial Oscar Niemeyer) y que se destacó precisamente por su contenido latinoamericanista.

Allí, Lula realizó un balance de las realizaciones de su gobierno, destacando el fortalecimiento del Mercosur y de las relaciones con los países de América Latina y de Africa. Recordó que, al asumir la presidencia en 2003, participó en el Foro Social Mundial de Porto Alegre, y de allí salió hacia el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, para defender las aspiraciones de los países del Sur y afirmar que debía imponerse un cambio en la geografía mundial en materia de relaciones comerciales, porque no podía admitirse la subordinación del conjunto de las naciones a EEUU y Europa. Señaló asimismo que Brasil tiene una gran deuda con África, que debe pagar con solidaridad y amistad, reseñando los esfuerzos de su país en ese sentido. Criticó a los gobernantes que se avergüenzan del origen africano de parte de la población brasileña, y sostuvo que este pueblo es una mezcla de indio, de negro y de europeo, y que de esa ensalada de frutas de razas surgió «ese pueblo maravilloso que juega, danza y ríe como ninguno».

Pero sin duda el acto más simbólico del 1º de Mayo fue el promovido por el sindicato de los metalúrgicos del ABC y realizado en el estadio de Sâo Bernardo do Campo, ciudad donde se fundaron tanto la CUT como el PT y donde él tiene su casa. Allí, dijo, con los trabajadores del ABC paulista, comenzó a cambiar la historia de Brasil, en la lucha contra la dictadura militar. Rememoró las grandes huelgas, las asambleas obreras que se efectuaban precisamente en ese estadio; y destacó que los trabajadores y la izquierda, que en aquellos años tenían apenas un vereador (edil), hoy conquistaron con el PT las prefeituras (alcaldías) de Diadema, de Osasco, de Guarulhos (donde está el gran aeropuerto) y la propia de Sâo Bernardo do Campo, dirigida por Marinho, líder de extracción sindical. Detalló en particular los avances de esa región en el campo de la educación, la fundación de universidades (la Federal del ABC, las de Santo André, San Bernardo, Diadema, Santos, Mauá, Guarulhos, Osasco). Subrayó este hecho paradojal: en un siglo los gobiernos brasileños construyeron apenas 140 escuelas técnicas en todo Brasil, mientras en ocho años de su gobierno ya se entregaron 214. Otro contraste notable, de orden internacional: en la crisis económica mundial que quebró a EEUU, a Japón y a Europa, Brasil se mantuvo, 31 millones de personas salieron de la miseria y la pobreza, el país rompió toda dependencia con el FMI. Brasil fue el último país en entrar en la crisis y el primero en salir. (En otro de los actos a que asistió, el de Força Sindical y Central Geral de Trabalhadores, dijo que Brasil llegará este año a la marca de 14,5 millones de nuevos puestos de trabajo durante su gestión). Y como estaba en un estadio de fútbol, no dejó de recordar que él se presentó en Copenhague y, contra todas las previsiones, derrotó a EEUU, a España y a Japón y trajo las Olimpiadas a Brasil.

Al final dejó un mensaje, en términos sutiles: «Para que esto continúe, ustedes saben lo que tienen que hacer». A su lado en la tribuna, estaba Dilma Roussef.

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