Argentina frena exportaciones de carne
«Son alrededor de 850 toneladas de carne retenidas en cruces fronterizos terrestres, puertos y aeropuertos», dijo a la AFP Gustavo Hardp, directivo de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap).
La mayor parte de los embarques que están frenados estaba destinada a Rusia, añadió el productor ganadero.
El gobierno dijo que «no está en el espíritu de la presidenta Cristina Fernández el cierre de las exportaciones de carne», según un comunicado de la Secretaría de Agricultura difundido hace dos días, la postura oficial disponible ante varias consultas realizadas el jueves.
Varias organizaciones del sector insistieron en que la mercadería se mantiene en las aduanas, salvo las de la llamada cuota Hilton, que son cortes de alta calidad destinados a Europa.
«Prohibir las exportaciones no asegura que el precio interno baje, porque son mercados distintos», sostuvo a su vez Alfredo Rodes, director ejecutivo de Carbap.
Las distintas variedades de carne vacuna aumentaron hasta un 40% desde diciembre pasado en los comercios, mientras el consumo cayó casi 20% en ese período en Argentina, cuyos habitantes están entre los principales consumidores del producto en el mundo.
«El consumo por habitante cayó de 73,1 kilogramos anuales en el primer mes de 2009, hasta 59 kilos en enero último, es decir, una baja de 19,3% interanual», señaló la semana pasada la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra).
Las autoridades procuran que los frigoríficos firmen un acuerdo de precios máximos en cortes populares, una medida que se había instrumentado en 2006, cuando también se había disparado el precio del producto.
El precio de la carne tiene una fuerte incidencia en el costo de vida y mantiene en vilo a las autoridades debido a que la inflación global minorista suma ya en el año 2,2%, según el cuestionado índice oficial, y más del doble de acuerdo con entidades privadas.
Rodes consideró que el freno a las exportaciones de carne constituye «una medida arbitraria que impide el desarrollo normal del comercio» del sector y dijo que las organizaciones del campo están evaluando medidas de protesta.
El gobierno de Cristina Fernández mantiene una fuerte disputa con las entidades rurales desde 2008 por un impuesto a las exportaciones agrícolas.
Rodes sostuvo que uno de los problemas que enfrenta el sector es la reducción del stock de ganado vacuno «en cinco millones en los dos últimos años», sobre una existencia de unos 55 millones de cabezas que Argentina mantuvo por décadas.
La mayor parte de ese total se destina al consumo interno, mientras las exportaciones reportaron divisas por 1.500 millones de dólares en 2008.
El aumento del costo de la carne condena a los argentinos a limitar el consumo casi diario del popular bife y del típico asado de los fines de semana, mientras las autoridades se empeñan en una quimérica campaña de promoción del pescado y verduras como alternativas.
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