Estaba hablando en una cabina telefónica que estalló ghfg

Israel mató a jefe de la Jihad islámica

Jerusalén, ANSA

 

A ello debe sumarse la decisión de Israel de ampliar dos colonias israelíes en Cisjordania, lo que no contribuyó para nada a aplacar la situación.

Iyad Hardan, de aproximadamente 30 años, militante de la Jihad y desde hace cinco años buscado por Israel por una serie de ataques resultó muerto como consecuencia de la explosión de una cabina telefónica en Jenin, al norte de Cisjordania.

La técnica recuerda la ya utilizada por los servicios israelíes para liquidar en 1996 a Yahya Ayyash –«el ingeniero»– artífice de Hamas y autor de cruentos atentados antiisraelíes.

Fuentes de la policía palestina dijeron que Hardan había salido de la prisión de Jenin, donde «era custodiado» por la Autoridad Nacional Palestina, ANP, para dirigirse a una cabina telefónica ya utilizada por él varias veces en el pasado. La explosión se produjo mientras hablaba por teléfono. Los palestinos no vacilaron y acusaron a Israel del asesinato, la Jihad islámica dijo que Hardan era el jefe de su brazo militar y prometió que vengará la muerte «dando al enemigo una lección que no olvidará».

«Tenía las manos ensangrentadas», rebatió el ministro de Transportes israelí, Efraim Sneh, que aunque se negó a responder a las acusaciones palestinas, dijo que «la muerte de Hardan frenará de manera sensible las actividades de la Jihad».

Según los servicios de seguridad israelíes, fue Hardan quien organizó en noviembre de 2000 la explosión de un autobomba, nuevamente en el mercado de Mahane Yehuda, como en el ’98, que provocó la muerte de dos israelíes.

En el doble ataque suicida al mismo mercado de 1998 habían muerto 27 israelíes. Algunas horas antes cerca del asentamiento de Netzarim, en la franja de Gaza, un palestino de 15 años, Ahmed Mahmud Atar, fue muerto por soldados mientras participaba en una guerra de piedras y en una manifestación realizada por el «Día del Niño», dedicada este año a los alrededor de 100 niños que, según los palestinos, fueron muertos por las tropas israelíes en más de seis meses de violencia en los Territorios. Entretanto subió de tono la polémica sobre quién es el responsable del tiroteo que tuvo en la mira el cortejo de automóviles que, el miércoles, llevaba a Gaza a algunos de los máximos responsables de los servicios de seguridad palestinos.

Estos habían participado previamente en un infructuoso coloquio en Tel Aviv con los colegas israelíes sobre cómo restablecer el cese del fuego en los Territorios.

Pocas horas después de la reunión, el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, llamó por teléfono a Yasser Arafat, la segunda vez en la semana, para discutir sobre la situación.

Mohammed Dahlan, jefe del servicio de seguridad preventiva de la ANP en Gaza, cuyo Mercedes Benz color plateado recibió diversos tiros, no tiene dudas: «Fue una emboscada de Israel con el intento de asesinarme junto a mis colegas».

Tres de sus custodios fueron heridos.

Un portavoz militar israelí dijo que los disparos contra un puesto militar partieron de uno de los jeeps que escoltaba el convoy y que los soldados respondieron con sus armas. Las reacciones palestinas fueron furibundas, y duras las críticas de los pacifistas en Israel suscitadas por el anuncio de que el ministro de Urbanismo, Nathan Sharansky, decidió ampliar dos asentamientos israelíes –Maale Adumim (en la periferia de Jerusalén) y Alfei Menashe (norte de Cisjordania)– permitiendo la construcción de unos 700 nuevos departamentos.

La Unión Europea condenó ayer la política israelí de asentamientos afirmando que son ilegales y un obstáculo «para la paz». El movimiento israelí «Paz Ahora» dijo que el anuncio de Sharansky «por el momento elegido, hace sospechar que hay intención de sabotear cualquier esfuerzo para llegar al cese del fuego» en los Territorios.

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