Los chinos conocían el avión espía de EEUU a la perfección

Nueva York, ANSA

 

El incidente ocurrido en Hainán con el avión espía norteamericano podría trascender por la pulseada que se desarrolla en Pekín entre la diplomacia y los militares que quieren fortalecerse a partir de la situación creada.

Pero el peligro, según los especialistas norteamericanos, más que en una confrontación militar está en el deterioro de las relaciones bilaterales y en la repetición de incidentes que podrían hacer estallar las cosas en un futuro.

Cuando Washington reclama la devolución del avión, dijo el ex funcionario de Inteligencia Wayne Madsen a ANSA, «está sólo haciéndole el juego a las partes, porque no hay nada en el avión que los chinos no conozcan ya».

Tal vez existan detalles de microcircuito y software nuevos pero, en sustancia, «los técnicos chinos conocen bien los instrumentos de relevamiento que –subrayó el ex funcionario del ente para la seguridad nacional– son iguales a los instalados en otros aún más sofisticados en algunas bases de China occidental después de acuerdos secretos».

En la misma línea de los acuerdos firmados en los 70, en función antisoviética, según Madsen –hoy en Washington especialista de la Electronic Privacy Information Center– «desde fines de los 80, los norteamericanos instalaron en China occidental bases útiles para la vigilancia militar en las zonas de frontera con las repúblicas rusas y de la ex URSS que son administradas por técnicos chinos entrenados en San Francisco».

Aunque Pekín siempre tiene algo para aprender de los norteamericanos, Washington no está ni sorprendido ni fastidiado por la actitud china, afirmó el director del centro de estudios Project of Defense Alternatives Carl Conetta, «porque si un avión chino hubiese tenido que aterrizar en Estados Unidos, los norteamericanos se habrían comportado del mismo modo».

Si bien Washington y Pekín tratan de dar una «recíproca prueba de fuerza», la dimensión preocupante del incidente no está en el peligro de que surjan de él nuevas dinámicas «porque a nadie le sirve llegar a consecuencias extremas», dijo Conetta. El incidente antes que nada «revela los límites de las relaciones bilaterales, mostrando un cuadro marcado por la tensión que podrá sólo empeorar, con nuevos incidentes, si no se desatan los nudos políticos de base». En primer lugar, la venta de armas norteamericanas a Taiwan, porque en la relación con Taiwan «está la clave del futuro de China, tanto en términos de política interior como de desarrollo económico», insistió Conetta.

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