La izquierda israelí hizo un dramático pronóstico para la región

Habrá una "pequeña pero horrible guerra"

Jerusalén, ANSA

 

Mientras ayer en Atenas, después de varios meses, se produjo el primer encuentro político a nivel de ministros entre las dos partes (Shimon Peres por Israel, Nabil Shaat, junto con Saeb Errikat, por los palestinos), por la noche los dirigentes de diversos servicios de seguridad palestinos se reunirán con sus colegas israelíes. El encuentro será al parecer en la residencia del embajador norteamericano, Martin Indyk, cerca de Tel Aviv, con intención de conversar sobre qué es posible hacer para llegar a un cese del fuego en los Territorios.

En la reunión –debida también a las fuertes presiones de Estados Unidos– al parecer también estará presente como «observador no participante» un representante de la CIA.

Israel, sin embargo, volvió a ratificar ayer que la condición para la reanudación de cualquier negociación política es el fin total de las hostilidades en los Territorios.

La oficina del premier –al confirmar noticias de prensa de que el domingo pasado Omri Sharon, hijo del premier Ariel Sharon, tuvo una reunión reservada con el presidente de la ANP, Yasser Arafat, en Ramallah– precisó que el mensaje dirigido al líder palestino fue exigir el fin incondicional de las hostilidades.

El mismo mensaje fue transmitido a Arafat por el ministro de Defensa, Benyamin Ben Eliezer, mediante tres diputadas pacifistas israelíes que ayer fueron recibidas por el líder palestino en Ramallah.

De parte palestina, en cambio, se condicionan las negociaciones para un eventual cese del fuego a un diálogo político paralelo, en un intento de llegar en seis meses a un acuerdo de paz permanente y al congelamiento de los asentamientos.

Un diálogo que para los palestinos deberá partir de las últimas posiciones negociadas con el precedente gobierno de Ehud Barak –que sin embargo en ese entonces Arafat había rechazado– y que deberá implicar también la realización de los puntos no cumplidos en los acuerdos provisorios.

Entre éstos se encuentran un tercer retiro parcial israelí en Cisjordania, y la excarcelación de los palestinos aún detenidos en Israel. Los palestinos se remontan al respecto a una serie de propuestas formuladas en conjunto por Egipto y Jordania para relanzar el proceso de paz, pero que Israel ya rechazó, considerando que copian demasiado estrechamente las posiciones palestinas. Israel –tal vez con la sola excepción del eterno optimista que es el ministro de Exteriores, Shimon Peres– sigue claramente pesimista sobre la posibilidad de un rápido avance positivo en el diálogo con los palestinos, de manera de restablecer en primer lugar la calma en los Territorios.

Entre otras cosas, Sharon dijo que está interesado sólo en nuevos acuerdos provisorios de larga duración con los palestinos, dejando para un futuro más o menos remoto la conclusión de un acuerdo de paz permanente. El jefe de la oposición y del partido de izquierda Meretz, Yosi Sarid, hizo a la radio una previsión oscura: antes de que el premier Sharon asegure la paz, como había prometido, habrá una «pequeña pero horrible guerra» .

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