En Varsovia, cuando comenzó la apertura democrática
5 de abril de 1989
Después de casi diez años de existencia prácticamente clandestina, el ya célebre sindicato opositor polaco Solidarnosk (Solidaridad) ha sido reconocido oficialmente y podrá actuar en la legalidad.
Durante todo ese lapso, caracterizado por graves conflictos, la asociación obrera surgida en Gdansk desafió al gobierno del general Jaruzelsky y lo mantuvo en jaque hasta lograr el acuerdo de hoy, que los observadores consideran un triunfo personal de Lech Walesa.
Al cabo de dos meses de ‘mesa redonda’, el gobierno y la oposición acaban de firmar en Varsovia un acuerdo histórico para reestructurar la organización política, económica y sindical de Polonia.
A la salida del Palacio Radziwill –la fastuosa sede del Consejo de Ministros de Varsovia–, el líder sindical expresó su satisfacción por los acuerdos logrados que significan el fin de la proscripción de la actividad sindical. Sorprendiendo a todos, Walesa elogió a las autoridades comunistas y destacó la flexibilidad exhibida, aunque al mismo tiempo expresó su inquietud en cuanto a la aplicación de lo establecido en los acuerdos. En efecto, éstos suponen la creación de un Senado donde estará representada la oposición –al igual que en la Dieta (Parlamento)– la convocatoria a elecciones legislativas libres y la apertura de la economía.
Respecto de este último punto, tanto Walesa como el ministro del Interior, Czeslaw Kiszczak, coincidieron en asegurar que el socialismo no está en tela de juicio y que el Estado seguirá sosteniendo las riendas de la economía.
Por la noche, y a pesar de la llovizna primaveral, grupos de manifestantes espontáneos recorrieron las principales calles de la capital entonando cánticos y consignas contra el autoritarismo.
¿Será el comienzo de una nueva era?
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