Dirigentes israelíes temen posibles represalias tras eventual repliegue militar

Barak estudió con su gabinete la retirada militar del Líbano

«Todos los problemas vinculados a la retirada de Líbano deben ser examinados; especialmente el procedimiento a seguir, las decisiones por tomar y sus implicaciones», afirmó a los periodistas Itzjak Herzog, secretario de gobierno.

Un tercio de los ministros manifestaron su opinión durante la sesión de siete horas y media a propósito de la cual no fue publicado comunicado oficial alguno.

La sesión debe reanudarse la semana próxima, indicó la radio israelí.

Barak reiteró al comenzar la reunión su compromiso en ordenar de ahora a julio la retirada de las tropas a la frontera líbano-israelí en el marco de un acuerdo para no aumentar la pérdida ineluctable de vidas humanas en Líbano, indicó Herzog.

Desde comienzos de año siete soldados israelíes murieron el sur de Líbano y existe un consenso popular en Israel en favor de la retirada militar.

Pero los dirigentes israelíes se inquietan ante eventuales amenazas contra su territorio tras dicha retirada.

El periódico Haaretz indicó ayer domingo que Irán proveyó a Líbano misiles de tipo Fajr capaces de alcanzar Haifa (norte), tercera ciudad de Israel.

La Knesset (parlamento) examinará hoy lunes mociones de censura presentadas por las formaciones de árabes israelíes tras los recientes propósitos del jefe de la diplomacia, David Levy, amenazando a Líbano y el Hezbolá chiíta libanés en caso de ataque contra Israel.

«Sangre por sangre, alma por alma, hijo por hijo», había amenazado Levy a quien los diputados árabes de Israel reprochan legitimar «el asesinato de libaneses».

Según la radio israelí, Barak explicó que «corre prisa para el presidente (estadounidense) Bill Clinton, que desea un acuerdo con Siria de aquí a mayo, porque llega al fin de su mandato y teme que una ola de terrorismo de los movimientos integristas islámicos arruine todas las esperanzas de paz en Medio Oriente».

Siria ejerce influencia preponderante en Líbano donde tiene desplegadas sus tropas.

Siempre según la radio, Barak estimó que «el presidente sirio Hafez al Assad vacila en continuar su diálogo con Israel porque pertenece a la minoría alauita y teme que la paz no se traduzca en consecuencias negativas para su régimen».

Barak también estimó que «un acuerdo con Siria no está todavía ganado, aun cuando la puerta permanece abierta para una reanudación de las conversaciones de paz», suspendidas desde el 10 de enero.

El primer ministro también indicó que «Israel desea por una parte desmilitarizar de manera asimétrica los sectores situados de una parte y otra del Golán (debido a la exiguidad del territorio del Estado hebrero) y encontrar además soluciones equitativas para el problema de la repartición del agua».

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