Los tres favoritos en Perú
Lima, ANSA
El economista Toledo, de 55 años, líder del partido Perú Posible (centro), la abogada Flores, ex congresista de 41, de la alianza Unidad Nacional (derecha), y el abogado García Pérez, ex presidente (1985-1990) del socialdemócrata partido Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), son los candidatos con más posibilidades de disputar la presidencia de un total de ocho aspirantes.
A juzgar por los sondeos de intención de voto de las siete principales empresas encuestadoras, la presidencia se definirá en segunda vuelta, en fecha aún no prevista pero que podría tener lugar a fines de mayo o inicios de junio.
Toledo, que lideró numerosas protestas en contra del régimen del hoy depuesto presidente Alberto Fujimori, encabeza todas las encuestas de intención de voto, con un promedio de 33 por ciento, seguido por Flores y García, quienes abrazaron en promedio el 20 y 17 por ciento de las preferencias electorales, respectivamente.
Los medios de comunicación tienen prohibido desde hoy publicar sondeos de intención de voto, por lo que, en opinión de los analistas, los peruanos comenzaron el lunes un período de «abstinencia informativa» con respecto a encuestas.
Las principales encuestadoras coincidieron en la posibilidad de que García, en ascenso en las encuestas, pueda superar a Flores y se convierta en el rival de Toledo en el balotaje.
El último tramo del proceso electoral se caracterizó por denuncias contra Toledo, y acusaciones mutuas entre éste y Flores, en medio de un marco en el que también se reactualizó el tema del racismo en este país de 25 millones de habitantes, con un alto porcentaje de población mestiza e indígena.
En lo que se refiere a las denuncias contra Toledo, Lucrecia Orozco repitió públicamente, como hace un año atrás, el reclamo para que el aspirante presidencial reconozca la paternidad de una adolescente de 13 años, Zaraí.
Por otro lado, la revista Caretas puso en tela de juicio la versión de Toledo sobre su supuesto secuestro el 16 de octubre de 1998 y dejó entrever que el candidato presidencial se fue de «juerga» con varias mujeres ese día y que además consumió cocaína.
Toledo y su esposa, la antropóloga belgo-francesa Eliane Karp, atribuyeron esos dos casos a una «guerra sucia» para afectar la postulación de quien se autoproclama como «el cholo, que quiero ser presidente de todos los peruanos, un presidente de todas las sangres».
La intensa campaña electoral fue caldo de cultivo para agravios por parte de Karp, quien, visiblemente molesta por las críticas de la prensa a Toledo, dijo durante un mitin que su «cholo es sano, es sagrado» y atacó a quienes llamó «pituquitos» de Miraflores, en alusión al distrito comercial de Lima, que anidó en el pasado a gente de bonanza económica.
Un sector de la prensa reprobó ese discurso y acusó a Karp de estar levantando el tema del racismo en el país.
En otro capítulo de la campaña, el padre de Flores insultó a Toledo, de rasgos índigenas, a quien además de calificarlo de «mentiroso» lo llamó «auquénido de Harvard», por la universidad en que el candidato estudió.
La breve campaña estuvo dominada por las denuncias y acusaciones, en desmedro del debate de planes de gobierno.
De cara a los comicios, se percibió entre los aparatos de campaña de los candidatos un tímido intento de conciliar posiciones frente a la necesidad de un debate electoral, pero la cercanía de las elecciones obliga a pensar que se pueda concretar entre los dos candidatos que entren al balotaje.
Para las elecciones fueron convocados a las urnas 14.906.233 peruanos, 35 por ciento de los cuales lo hará en el departamento de Lima.
El domingo se elegirá a un presidente, dos vicepresidentes y a los 120 integrantes del Congreso unicameral.
El presidente que resulte elegido reemplazará a Valentín Paniagua, presidente del Congreso y quien asumió provisionalmente en noviembre la primera magistratura tras la destitución por el Parlamento de Alberto Fujimori por incapacidad moral para ejercer el cargo.
Estas elecciones son las segundas en un año y se producen por la caída del gobierno de Fujimori, tras el escándalo de corrupción que estalló en setiembre pasado y que puso en cuestión su tercera elección consecutiva en los comicios del 19 de abril y 28 de mayo del 2000.
Toledo participó en la primera vuelta de esas elecciones presidenciales pero, junto a observadores de la OEA, se negó a participar en el balotaje por denuncias de un fraude.
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