"Juegos de guerra" en el siglo XXI

Washington, ANSA

 

No sólo fue un accidente: la colisión en vuelo sobre el Mar de China entre un avión espía estadounidense y un caza chino que lo seguía es uno de los peligrosos «juegos de guerra» que se pueden acrecentar en los próximos años entre Washington y Pekín.

Joseph La Palombara, politólogo, profesor de la Universidad de Yale, dijo que «el problema central de la política exterior estadounidense en el siglo XXI será estar listo para ayudar a China a convertirse en la segunda potencia mundial y sacarla del pedestal donde estaba en su momento la URSS».

Pero la respuesta es «no», al observar las medidas del presidente George W. Bush y las declaraciones de los exponentes de su administración.

Bajo el gobierno de Bush, Washington considera a Pekín un antagonista más que un socio y no parece dispuesto a permitirle un crecimiento político y militar. Estados Unidos sólo aprueba la faz económica de China, que le abre el mayor mercado de consumidores del mundo.

El incidente sobre el mar de la China, que irritó a los chinos y estadounidenses, es un ejemplo de la degeneración de las escaramuzas militares no esclarecidas de los últimos tiempos.

En el New York Times, Michael Gordon dice que el episodio «renueva una rivalidad siempre muy peligrosa entre militares estadounidenses y chinos».

Las fuentes chinas y norcoreanas señalan un incremento de las operaciones estadounidenses de espionaje aéreo (180 en marzo pasado sobre la península coreana).

El Pentágono denuncia la creciente agresividad de las incursiones: habrían sido al menos 13 casos de roces entre aviones antes de la del domingo pasado que terminó fatalmente para la del piloto del caza chino.

El 23 de marzo, dijeron fuentes del Pentágono citadas por la prensa local, una fragata del Pentágono interceptó una unidad estadounidense, el Bowditch, en aguas internacionales del Mar Amarillo, considerado por los chinos de su exclusivo interés económico.

Un acuerdo firmado en 1998 apunta a evitar este tipo de incidentes.

El juego del «gato y el ratón» entre aviones espías y sus perseguidores es peligroso. Pero el enfrentamiento entre Washington y Pekín va más allá de los peligros producidos para los pilotos militares.

Existe el escudo espacial, que una vez realizado corre el riesgo de confrontar con el arsenal nuclear estratégico chino; la venta de armas estadounidenses a la provincia rebelde de Taiwan, que espera recibir un sistema de defensa, y la guerra de los espías, en una versión menor que la que Estados Unidos mantiene con Rusia.

Por otro lado está el reforzamiento militar chino, que es seguido de cerca por el Pentágono.

El escenario planteado para la denominada era espacial del año 2017, el antagonista puede ser China (país de potencias similar a la de Washington), que tendrá un amenaza de Occidente en Taiwan.

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