El EP-3E es una "aspiradora que vuela"

Pilotos habrían destruido secretos de su avión espía

Nueva York, ANSA

 

Si la tripulación del EP-3E tuvo tiempo de cumplir con los planes de emergencia, los aparatos secretísimos sobre los cuales los chinos pusieron sus manos podrían haber resultado roto a hachazos.

El avión espía, uno de los 12 de que dispone Estados Unidos, contiene lo que los especialistas de Inteligencia norteamericana definen como «las joyas de la Corona».

El EP-3E es una «aspiradora que vuela» en condiciones de capturar comunicaciones de cualquier tipo, gracias a la más sofisticada tecnología de que disponen las fuerzas armadas de Estados Unidos.

Por esto, los 24 miembros de su tripulación fueron adiestrados para poner en práctica un «plan de destrucción secreto» en el caso de hechos como el ocurrido en China, el primero en la historia. Según fuentes del Pentágono, ningún enemigo potencial puso sus manos hasta ahora en un avión espía intacto y no caído del cielo.

Pero es probable que el EP-3E detenido en la pista del aeropuerto de Hainan no esté precisamente intacto.

El manual para emergencias prevé que la tripulación active en las computadoras de a bordo una serie de «software» que cancelan las memorias electrónicas y todos los documentos «sensibles».

Se han destruido incluso los códigos para la interpretación de las comunicaciones militares.

Su pérdida, en cualquier caso, no sería un daño grave, dado que se cambian con intervalos de pocos días.

El verdadero peligro, para Estados Unidos, es el de ver terminar en manos extranjeras las antenas especiales, los radares y el instrumental de a bordo de que dispone el avión.

Estudiando estos aparatos, los chinos pueden descubrir por ejemplo, cuál es la señal más débil que el EP-3E puede interceptar o cuáles son las comunicaciones que el avión-espía no puede escuchar.

El plan de emergencia prevé, en este caso, que la tripulación destruya en la medida de lo posible el instrumental de a bordo.

Los aviones de este tipo, según fuentes militares norteamericanas, están dotados de algunas granadas especiales de bajo potencial que pueden explotar a bordo para destruir los aparatos.

Pero el manual prevé incluso medios menos sofisticados: a bordo hay elementos contundentes que la tripulación tiene para empuñar de la manera más eficaz posible.

En el caso del incidente de Hainan, según algunas reconstrucciones, los técnicos, analistas y mecánicos a bordo del EP-3E podrían haber tenido no más de 15 a 20 minutos para su obra de destrucción.

Una vez que se produjo el aterrizaje, la tripulación, según las reglas del Pentágono, debería haber intentado de algún modo permanecer a bordo y no permitir el acceso a los chinos.

Un intento que, por lo que parece, no tuvo éxito.

Por otra parte, los 24 hombres y mujeres que estaban a bordo del avión, como ocurre en los vuelos de este tipo, habitualmente no disponen de armas personales para defenderse.

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