"La dignidad no se puede comprar"

Kostunica afirmó que no extraditará a "Slobo" Milosevic

Belgrado, AFP

 

La presión de occidente sobre Belgrado aumentó desde la detención, el domingo, del ex presidente yugoslavo, reclamado por el Tribunal Penal Internacional (TPI) de La Haya por crímenes de guerra. Las autoridades de Estados Unidos desbloquearon el lunes una ayuda de 50 millones de dólares, reiterando que su futuro apoyo dependerá de la cooperación de Belgrado con el tribunal internacional.

En su primera conferencia de prensa desde la detención de Mislosevic, Kostunica calificó de «sumamente escasa» la ayuda norteamericana y afirmó que «la dignidad nacional no se puede comprar con un puñado de dólares».

El miércoles, recibirá la visita del jefe de la diplomacia británica, Robin Cook, que viajará a Belgrado para «alentar» a las autoridades yugoslavas a trabajar con el TPI, «sin buscar la confrontación», según un portavoz en Londres.

Repitiendo que la Justicia de La Haya es «selectiva», el jefe de Estado yugoslavo no excluyó sin embargo mejorar en el futuro la cooperación entre Belgrado y la Justicia internacional. La cooperación con el TPI «es un proceso que no durará sólo un día, no habrá extradición automática», dijo.

Según Cedomir Jovanovic, un diputado serbio que participó en las negociaciones previas a la detención de Milosevic, el ex presidente yugoslavo no recibió ninguna garantía de que no sería entregado al TPI.

Durante el operativo para detenerlo, «certificamos que no íbamos a llevarle al aeropuerto, sino a la prisión central de Belgrado», pero el propio Milosevic «era consciente de que no podía tener garantías absolutas», declaró a la prensa.

La Justicia serbia acusa al ex mandatario de abuso de poder y malversaciones por un total de 130 millones de dólares y el martes decidió mantener la detención provisonal de 30 días dictada el domingo contra Milosevic.

El juez de Instrucción, Goran Cavlina, empezó a interrogar a los allegados de Milosevic inculpados en el mismo caso, entre ellos el ex director de las aduanas yugoslavas, Mihalj Kertes.

Las declaraciones de Kertes, acusado de un desfalco de 2,3 millones de dólares y de sobornos por 430.000 dólares, son consideradas «claves» en el proceso a su ex jefe.

Los ex primeros ministros yugoslavos Nikola Sainovic y Jovan Zebic también son sospechosos en este caso.

El lunes, la Policía serbia había reclamado que las acusaciones contra Milosevic no se limitaran a asuntos financieros sino que fuera inculpado también por resistencia armada durante las horas que precedieron a su detención, el domingo al alba, en su residencia del barrio de Dedinje, en Belgrado.

Kostunica reconoció el martes que la operación había sido «torpe y mal coordinada» entre la policía y el ejército.

Hasta el momento de su rendición, el ex hombre fuerte de Belgrado permaneció atrincherado en su domicilio, rodeado de sus allegados y de unos treinta hombres armados de su guardia privada, que se enfrentaron a las fuerzas policiales en un primer intento de detención.

El domingo, luego de la detención de Milosevic, la policía descubrió un verdadero arsernal en su mansión de Dedinje. Además, las autoridades serbias habían asegurado que miembros del ejército habían obstaculizado la detención, colocándose al servicio de Milosevic.

Al visitar a Milosevic en el tercer día de su estancia en prisión, su esposa, Mira Markovic, fue recibida este martes a la entrada del presidio al grito de «salva a Serbia y mátate», el lema utilizado por los detractores del ex presidente el año pasado, cuando aún estaba en el poder.

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