Tres centrales sindicales, por separado, se movilizarán en la capital porteña

Buenos Aires se suma a las protestas de Seattle y Praga

Por Isidoro Gilbert – Corresponsal en Argentina

 

La reunión se llevará a cabo el viernes y el sábado próximos, pero las protestas se harán sentir antes. «Las negociaciones entre gobiernos y grupos de negocios destinadas a la implementación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) se caracterizan por su clandestinidad», sostiene la edición de este mes de Le Monde Diplomatique.

Se ha constituido un comité argentino que organiza la movilización –que reclama un plebiscito sobre el ALCA– que también afirma que se negocia en secreto un «espacio de acumulación de los capitales más concentrados de la región», que EEUU se reservará el «derecho a conservar los subsidios a los productores agrícolas, las cuotas y normas antidúmping», y que forzará la compra por parte de los gobiernos nacionales, provinciales o municipales a todas las empresas del ALCA «prohibiendo políticas en favor de capitales locales».

Los ministros intentan fijar el marco de la iniciativa ALCA, de muy compleja concreción, debido a las diferencias conceptuales entre Brasil y EEUU especialmente, pero también a las que tiene la Argentina y otros países.

A las muestras de protesta se suman desde anarquistas a comunistas históricos pasando por ecologistas, humanistas, trosquistas y distintas organizaciones no gubernamentales que han prometido convertir a la Reina del Plata en otra Seattle o Praga, repulsas contra el capitalismo. Participarán además de las demostraciones, la poderosa CUT del Brasil y la Alianza Social Continental, fuerte en Norte y Centro América.

 

Compleja negociación

El ALCA, auspiciada por Estados Unidos, va hacia una negociación multilateral muy vasta sólo comparable a la Organización Mundial de Comercio (OCC), cuestión no sencilla, como se sabe. A Washington lo motorizan razones económicas, políticas y estratégicas. Las primeras, pese a cierta corrección reciente, le representó la única parte del mundo que le dio superávit comercial (Argentina es una excepción al cambio: sigue el déficit comercial crónico con EEUU), lo que potenciaría una liberación comercial.

Luego los cerebros de la estrategia mundial del país más fuerte del planeta temen que Europa avance en sus lazos con el hemisferio occidental. Por último y no menos importante, para EEUU todo al sur del Río Bravo sigue siendo su «patio trasero» y que tiene derecho a ser escuchados ante cualquier inquietud que a su juicio, pueden afectarlos. Particularmente ahora bajo el gobierno republicano.

El intento pensado cuando era presidente George Bush padre, tomó cierto ímpetu bajo Bill Clinton pero George Bush hijo parece dispuesto a conseguir poner en movimiento el ALCA. Con reticencias del Congreso (donde pesa la base electoral del interior productivo de EEUU, y que deberá autorizar al Presidente) quisieron y quieren extender con el ALCA la política de «integración» que se dio el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (Nafta). O sea, lograr un acuerdo liberador en lo comercial que recorra las Américas de punta a punta.

No es sencillo cuando confrontan las distintas realidades que conviven en la región, la opulencia de EEUU o Canadá, y sus fuertes multinacionales, a los problemas agudos de economías centroamericanas o andinas, y su pobreza que también es empresaria. Además, si Washington no cedió nada de sus duras leyes comerciales al Nafta (que une a EEUU, México y Canadá) a cambio de beneficios a sus exportaciones, ¿por qué lo haría ahora?

La reciente reunión entre los presidentes Bush y el brasileño Fernando Henrique Cardoso desnudó la dificultad de encontrar acuerdos en la antesala de Quebec. Productos sensibles para Brasil como agropecuarios, acero, jugos de naranja y textiles enfrentan fuertes lobbies de los productores estadounidenses. Y sin Brasil no habrá ALCA, como reconoce el propio EEUU, aunque éste intente contrarrestar con acuerdos bilaterales. Argentina tuvo un caso similar reciente. En el año 2000 llegó a ser primer exportador mundial de miel, y EEUU, su mejor mercado. Pero el Departamento de Comercio de ese país acaba de ratificar que hará una investigación por dúmping contra la miel argentina; ahora, el caso podría llegar a un reclamo ante la OMC. Lo de la miel es sólo un ejemplo.

En América Latina dicen, no todos con la misma voluntad, que si EEUU no cede en sus barreras no arancelarias (los aranceles, bajos, no son cuestión, sino las trabas indirectas) no podría avanzarse. Lo mismo dicen de los millonarios subsidios a la producción que otorga el Tesoro estadounidense, que derivan en ventajas también para el comercio. Pero hay otras voces. Chile, al entonar la canción norteamericana quiere que el ALCA ya en 2003 comience la desgravación arancelaria. Brasil, Venezuela y ¿Argentina?, no antes de 2005, como era la idea original.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje