Más de 30.000 asesinatos
Los asesinatos confesados por paramilitares colombianos en el marco de un plan para obtener beneficios judiciales ascienden ya a más de 30.000, según la Fiscalía, una cifra que coloca a estos grupos a la altura de las dictaduras latinoamericanas más crueles.
Según un informe de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, unos 4.112 ex miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC, paramilitares) aseguraron haber perpetrado 30.470 asesinatos en 20 años, entre mediados de los ochenta y su desmovilización a partir de 2003.
Esto coloca a los grupos paramilitares de Colombia, país que se precia de ser una de las democracias más antiguas de América Latina, a la altura de dictaduras como la de Argentina (1976-83), que dejó 30.000 muertos y desaparecidos y muy por encima de la del general Augusto Pinochet en Chile (1973-90), que provocó unas 3.000 víctimas entre muertos y desaparecidos. Las autoridades están verificando la información y hasta el momento han validado denuncias sobre 11.797 homicidios, explicó a la AFP una fuente del organismo.
Una ley promovida por el gobierno del presidente Alvaro Uribe fija una pena máxima de ocho años de prisión para los paramilitares que se sometieron a la justicia, confesaron sus crímenes y acepten reparar a sus víctimas.
La Fiscalía recibió declaraciones de los ex combatientes que dan cuenta de 1.085 masacres, 1.437 reclutamientos de menores, 2.520 desapariciones forzadas, 2.326 desplazamientos forzados y 1.642 extorsiones, además de 1.033 secuestros, según el informe.
«El país debe horrorizarse con la revelación de un número tan grande de asesinatos sistemáticos, pero lo triste es que ese aproximado puede estar por debajo de la realidad. Según denuncias que hemos podido recoger, las víctimas superan con creces esa cifra», según el analista Alvaro Villarraga.
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