Los "disidentes" no apoyan a "Chacho" Alvarez ni la alianza con Cavallo

Sisma en el Frepaso

Por Isidoro Gilbert – Corresponsal en Argentina

 

La decisión, esperada por el cimbronazo que creó el ingreso al gobierno del ministro de Economía, Domingo Cavallo, es en rigor una crisis de identidad del Frepaso, que en funciones de gobierno, no pudo o no supo poder imprimirle a la gestión de Fernando de la Rúa un rumbo de centro-izquierda. La determinación de los diputados nacionales, la mayoría de ellos provenientes del Frente Grande, fue adoptada en un plenario de más de mil militantes, con participación de 14 distritos, aunque la mayoría de las conducciones provinciales y de los legisladores, así como de los intendentes de las grandes comunas, Capital Federal, Rosario, Avellaneda. Morón y Lomas de Zamora, resolvieron mantenerse detrás de «Chacho».

Los disidentes, que se pasaran a llamar «el grupo de los 9″, podrían actuar en coincidencia o unidad, con cuatro diputados socialistas democráticos, que ya habían dejado el Frepaso. Podrían contar con el agregado de la radical Elisa Carrió que renunció a su propio bloque con otro legislador y de un diputado peronista. Además, otra legisladora, Alicia Castro, había dejado al Frepaso la semana pasada. De hecho, el partido de Alvarez perdió desde que llegaron al gobierno, 17 legisladores, si se computan tres que renunciaron a sus bancas para ir a ocupar cargos gubernamentales: casi la mitad de los acumulados desde 1997.

 

Antiguas diferencias

El revés pudo ser peor. Alvarez convenció a no menos de otros cuatro legisladores, que no participaran del plenario realizado en una facultad porteña. Amortigua la hégira, el hecho de que la mayoría de los disidentes se mantendrán en el Frepaso «para luchar desde adentro» y de la Alianza. Pero dos legisladores provenientes de la democracia cristiana, otro del casi extinguido partido Intransigente, y otro de origen en la izquierda peronista, se irán del Frepaso.

El Frepaso es ahora sólo el entendimiento entre el Partido Socialista Popular y el Frente Grande. Ya habían dejado esa federación, los partidos socialista democrático, el demócrata cristiano y el Intransigente. A su vez, el Frente Grande, se conformó sobre la base de disidencias de otros partidos, sobre todo del peronismo y el comunismo más la sumatoria de cuadros sindicales combativos. Ahora el Frente Grande buscará crecer a partir de su propia identidad. En rigor, las diferencias dentro del FG y el Frepaso vienen de lejos, si se piensa en lo difícil que es la gestión de la Alianza. Muchos de los diputados contestatarios, son de origen sindical, que no han querido votar los diversos ajustes a los que recurrió el gobierno de Fernando de la Rúa, cuando José Luis Machinea era ministro de Economía.

Además, «los 9″ no comparten la metodología de conducción de Alvarez, especialmente por no abrir espacios de debate y no poner más empeño para construir el partido base del Frepaso, el Frente Grande. Son sus socios súpertites, pero críticos, tres diputados socialistas populares y el intendente de Rosario, Hermes Binner. Las críticas en el plenario trataron, según sus participantes, de ser «lo más constructivas posible», pero alguna voz gritando «»Chacho», traidor», no fue ni acallada ni acompañada.

 

Incopatibilidad con Cavallo

Cuando «Chacho» Alvarez abandonó el peronismo en 1989, por el giro que tomó Carlos Menem, fue acompañado por otros legisladores, casi todos ellos después integrantes del Frente Grande. Se los conoció como «el Grupo de los 8″. ¿Se repite la historia?

Un documento de los disidentes sostiene su imposibilidad de participar de un gobierno de centro-derecha. Alvarez no comparte esa definición, cargada, cree, por la memoria histórica de lo que fue la política económica de Cavallo, responsable del modelo de acumulación y distribución que ha privatizado y extranjerizado el país, concentrado la riqueza y provocado una desocupación y marginalidad abultada.

«Más de derecha fue la política económica de Machinea y la de (Ricardo) López Murphy», cree «Chacho» en una interviú publicada ayer. De todas maneras, Alvarez no descalifica a sus oponentes, dice comprenderlos pero sostiene que los reclamos convierten al Frepaso en un partido testimonial, con el 7% de los votos. Su postura podría resumirse así: somos un partido del gobierno que voto el pueblo y tenemos que ayudar a salir de la crisis, a crecer y mejorar la distribución.

Las medidas que hasta ahora dio a conocer Cavallo, han sido calificadas por De la Rúa como de centro izquierda y por Raúl Alfonsín y «Chacho», como acordes a la plataforma electoral de la Alianza, definiciones que irritaron a los disidentes.

Sean los argumentos que terminen por imponerse, este desgarro debilita a «Chacho» dentro de la Alianza y las perspectivas de que algunos de sus integrantes sean designados ministros si se amplía su número y sobre todo si el radicalismo seguirá aceptando sin regateo que Darío Alessandro siga al frente del bloque de diputados nacionales de la coalición, ante este adelgazamiento de la representación parlamentaria del frentismo. Algo peor puede suceder: que la experiencia de un partido progresista en una coalición acabe por ser un fiasco y a su partido mayor, el Frente Grande, el comienzo de su desaparición, la maldición de las terceras fuerzas en la Argentina.

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