Acusados. "Sólo vinimos a ayudar, teníamos buenas intenciones"

Un estadounidense sería procesado por tráfico de niños en Haití

El abogado de los bautistas estadounidenses, Edwin Coq, indicó a la AFP: «En mi opinión, son todos inocentes, pero la Justicia podría procesar al responsable del grupo».

Detenidos desde hace cinco días en Puerto Príncipe, los 10 norteamericanos se presentaron ayer ante la fiscalía del lugar.

Laura Silsby, de la asociación de caridad «El refugio para una nueva vida de los niños», con sede en Idaho (noroeste de EEUU), se había presentado hasta ahora como la responsable del grupo. «Sólo vinimos a ayudar a los niños. Teníamos buenas intenciones», afirmó.

Los diez miembros del grupo fueron detenidos el viernes cerca de la frontera con República Dominicana en compañía de 33 niños de entre dos meses y 14 años. Algunos de ellos fueron reclamados luego por personas que dijeron ser sus padres.

 

Crisis «más grave» para los huérfanos

El sismo del 12 de enero en Haití provocó «la crisis más grave de protección de niños que se haya visto jamás», debido al gran número de huérfanos y de niños separados de sus padres, señaló ayer el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

«En lo que respecta al número de niños no acompañados, la situación se presenta actualmente como la más grave crisis de protección de niños jamás vista», afirmó la subdirectora general de la Unicef, Hilde Johnson, durante una conferencia de prensa en Ginebra.

«Los riesgos de trata de niños, de niños vendidos en condiciones cercanas a la esclavitud o de adopción ilegal son significativos», agregó.

Johnson recordó que «cerca del 40% de los haitianos tienen menos de 14 años» y que antes del sismo, unos 300.000 niños haitianos vivían en orfelinatos, 50.000 de los cuales habían perdido a sus padres.

«Con el sismo, el número de niños no acompañados o separados de sus padres aumentó de forma significativa», aseguró Johnson, aunque no pudo dar cifras sobre la situación actual.

«Por el momento ignoramos si sus padres todavía están allí, si podremos encontrarlos, y lo que sucede con la familia, si por ejemplo un familiar alejado puede encargase de ellos», explicó.

Ya antes del sismo del 12 de enero ­que dejó unos 200.000 muertos y un millón de personas sin vivienda, según el último balance gubernamental­ la Unicef estaba preocupada por el incremento del número de niños abandonados y del tráfico de niños en Haití, según su informe humanitario publicado ayer, que recuerda que unos 70.000 niños trabajaban «como empleados domésticos o (estaban) sometidos a otra forma de servidumbre».

Al igual que las otras grandes agencias de ayuda humanitaria, la Unicef reforzó su presencia después del terremoto, instalando centros de acogida para los niños que perdieron a sus padres, cuidándolos y alimentándolos, o ayudándolos a encontrar a sus familiares.

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