Un festival de Internet en Brasil, que se presenta como uno de los más grandes del mundo, se convirtió en una atracción irresistible no sólo para los seguidores de la tecnología sino también para promover actividades militares y causas sociales.La tercera semana anual del festival Campus Party cierra sus puertas este fin de semana tras reunir a 6.000 “nerds” de toda América Latina, a militares y políticos. Las áreas de robótica, debates, juegos de computadora, diseño y programación estaban a cargo de funcionarios que buscaban atraer a jóvenes para participar de sus misiones.
Junto a una tienda de campaña camuflada adornada con una bandera de la Marina de Estados Unidos, la fuerza aérea de Brasil instaló varias pantallas con simuladores de vuelos. Los oficiales insistieron en que no eran “meros juegos”. “Es más histórico, es para mostrar cómo los aviones se desarrollaron a lo largo de las décadas”, dijo un reclutador, Kurt Krause, parado junto a un “piloto” de aproximadamente 20 años, cuya cabina virtual estaba siendo bombardeada por un avión enemigo de la segunda guerra mundial. “Hemos recibido a unas 100 personas por día y hay bastante interés en aprender sobre la fuerza aérea”, afirmó una de las funcionarias, Andrea Krauthein. A pocos metros de distancia, sin embargo, un grupo mucho más grande aguardaba para jugar en otro simulador, cuyo tema y popularidad dejó consternado al equipo de la fuerza aérea. La escena de este juego de lucha sangrienta representaba a una favela de Río de Janeiro. Un jugador juega el rol de un pandillero y el otro es un miembro de cuerpos policiales brasileños, temidos por la truculencia de sus acciones. La pantalla está ubicada dentro de una cabina del grupo de telecomunicaciones Telefónica, que ostensiblemente promocionaba su producto de banda ancha de 10 gigabytes.
En una época de preocupación por la defensa del planeta y el desarrollo sostenible, los grandes cocineros apuestan cada vez más por centrarse en los productos y su origen, de preferencia biológicos.Varios grandes chefs reunidos esta semana en Madrid en el congreso culinario Madrid Fusión explicaron que intentan elegir mejor sus productos, dirigiéndose, por ejemplo, ellos mismos a los productores. Una vuelta a los orígenes que parece marcar un cambio tras años de preferencia por la “cocina molecular” que llevó al desarrollo de espesantes y emulsiones en busca de recetas cada vez más espectaculares. El gurú mundial de esta escuela, el español Ferrán Adriá, acaba de anunciar el cierre provisional de su restaurante El Bulli, en 2012 y 2013, para reflexionar sobre nuevas creaciones. “A mi entender, hay límites en la expresión culinaria, es decir, no se puede ir demasiado lejos en la transformación y la expresión del cocinero”, explicó a AFP Michel Troisgros, dueño de la Maison Troisgros en Roanne (tres estrellas en la guía Michelín). “Incluso en la cocina clásica, siempre ha habido manías, técnicas, presentaciones, estupideces, aberraciones, excesos y desconocimiento”, dijo. Partidario de una mayor atención al producto, explica haberse reunido recientemente con “productores de caviar en España, en Granada (sur)”. “Es la primera vez en mi vida que he visto un criadero de esturiones, que he podido ver el caviar extraído del pez”, subrayó el chef francés, que calificó esta experiencia de “maravillosa”. “Ahora cuando hago endivias al caviar, sé de dónde viene el caviar, que es biológico, y sé que mis endivias vienen de mi productor local, conozco a los hombres y el producto”, añadió. “Todavía estamos en un primer momento, pero es una tendencia que va a terminar por imponerse, y no únicamente en la alta cocina”, auguró.
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