Irán. Festejos del aniversario de la revolución divididos

Líderes de la oposición anuncian manifestación

El ex primer ministro Mir Hosein Musavi y el ex presidente reformista del parlamento Mehdi Karubi, convertidos en máximos líderes de la oposición, instaron a «la población a participar masivamente en los desfiles» organizados para celebrar la victoria de la Revolución Islámica en 1979, en un mensaje implícito dirigido a sus partidarios.

Y eso que sobre los seguidores de la oposición pesa una prohibición de manifestarse por haber utilizado cada concentración oficial para intentar hacer oír su voz desde la polémica reelección del presidente Mahmud Ahmadinejad en junio de 2009, que Musavi y Karubi consideran fraudulenta.

Las páginas webs de la oposición también llaman desde hace unos días a sus seguidores a expresar sus reivindicaciones en el desfile de Teherán en el que Ahmadinejad pronunciará un discurso,

Un responsable de los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico del régimen (Pasdarán), advirtió que el régimen no toleraría ninguna manifestación de la oposición al margen de los desfiles oficiales.

«No toleraremos ninguna manifestación del movimiento verde», el color de la oposición, avisó ayer sábado el general Hosein Hamedani, citado por varias agencias.

«Los que intenten protestar el 11 de febrero (…) son agentes del extranjero», añadió.

El ex presidente Akbar Hachemi Rafsandjani, figura de la oposición moderada que conserva un importante papel en el régimen, llamó por su parte a unos y otros a evitar «todo conflicto o violencia que no beneficia más que a los enemigos» de Irán, según el sitio de la televisión estatal.

Pero Musavi y Karubi reiteraron que la única solución para salir de la crisis era «liberar a los prisioneros políticos, levantar la prohibición de los periódicos (…) y organizar elecciones libres», señala Sahamnews, la página web del partido de Karubi que informa sobre un encuentro entre los dos responsables.

Según ellos, los iraníes que se manifiestan «actúan para defender sus derechos sin ningún miedo y piden elecciones libres pero no reclaman un cambio de las estructuras del régimen islámico».

Más de 4.000 personas, según las cifras oficiales, fueron detenidas durante y después de las sangrientas manifestaciones antigubernamentales que siguieron a la reelección de Ahmadinejad en junio pasado.

Aunque la mayoría fueron liberadas, al menos 140 fueron juzgadas y varias condenadas a muerte o a penas de prisión.

De hecho, el jueves Irán ahorcó a dos monárquicos acusados de haber querido derrocar a la República Islámica. Fueron las primeras ejecuciones de opositores desde el comienzo de la grave crisis política.

Musavi y Karubi «lamentaron los recientes ahorcamientos» cuyo objetivo es, a su entender, «crear un clima de miedo para disuadir a la gente de manifestarse el 11 de febrero», afirma Sahamnews.

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