Milosevic, el ex hombre fuerte de Yugoslavia
Belgrado, AFP
Ni las guerras en Croacia, en Bosnia y en Kosovo, ni 77 días de bombardeos de la OTAN contra su país en 1999, ni las sanciones internacionales habían parecido hasta el momento quebrantar la autoridad de Milosevic, que había permanecido, para muchos de sus concuidadanos, como el más ardiente defensor de la nación serbia.
Bestia negra de Occidente, Slobodan Milosevic, de 59 años, fue inculpado en 1999 por crímenes de guerra y contra la humanidad por el Tribunal Penal International (TPI) de La Haya.
Pero por ahora, esta acusación se basa exclusivamente «sobre crímenes cometidos desde principios de 1999 en Kosovo».
La guerra en Bosnia, de 1992 a 1995, dejó por lo menos 250.000 muertos, y la de Croacia en 1991 unos 20.000.
Estados Unidos hizo depender su ayuda económica a la República Federal de Yugoslavia de la cooperación de Belgrado con el TPI, exigiendo que el ex presidente fuera detenido antes del 31 de marzo.
Sin embargo, las autoridades serbias afirmaron este sábado que Milosevic no sería entregado al TPI, ya que las acusaciones en su contra conciernen esencialmente hechos de abuso de poder.
Dos meses luego de ser desalojado del poder por la oposición que conducía el actual presidente Vojislav Kostunica, Slobodan Milosevic había efectuado un regreso a la escena política haciéndose reelegir a la cabeza del Partido socialista (SPS).
Extremista, Milosevic rechazó en la noche del viernes al sábado entregarse a las fuerzas del orden, afirmando que no sería detenido «con vida».
Hijo de un teólogo de origen montenegrino y de una madre comunista, Slobodan Milosevic nació el 20 de agosto de 1941 en Pozarevac (este de Serbia). Después de una formación de jurista, «Slobo» trabajó primero en la industria y luego en el sector bancario.
Alentado por su esposa Mira Markovic entra en la política y se impone como un enérgico líder con un discurso populista. En 1987 asume la dirección del partido de la Liga de los Comunistas (fundado por Tito) a nivel de Serbia, y en 1990 es elegido presidente de esta república.
Su triunfo le permite lanzarse a la «recuperación» de Kosovo, región a la que la Constitución de 1974 otorgaba una autonomía sustancial y que él suprime, y a la defensa de todos los serbios que viven fuera de Serbia.
En 1990 funda también su propio movimiento, el Partido Socialista de Serbia (SPS), sobre las estructuras de la Liga Comunista, que desaparece.
En 1992, la Yugoslavia de Tito es disuelta y deja lugar a la actual República Federal de Yugoslavia (RFY), integrada por Serbia y Montenegro.
La participación violenta de Milosevic a favor de los serbios de Croacia y de Bosnia culmina, en 1992, en las primeras sanciones económicas internacionales contra Belgrado. Estas serán temporalmente suavizadas luego de los acuerdos de Dayton (Estados Unidos) en 1995, que ponen fin a la guerra de Bosnia.
En esta época, Milosevic aparece como el único interlocutor serbio de Occidente y su popularidad en el país está en su más alto nivel.
Pero el aislamiento de Yugoslavia se reactiva con el conflicto de Kosovo, cuya responsabilidad es atribuida a Milosevic por los occidentales y que provoca los bombardeos de la OTAN.
Uno de los más serios reveses para Milosevic fue la victoria de Milo Djukanovic, electo presidente de Montenegro en 1998. Djukanovic, pro occidental, se opuso constantemente a la política de Belgrado desde ese momento y reclama la independencia de su pequeña república.
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